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ELECCIONES EN VENEZUELA

El ex golpista Hugo Chávez consigue la presidencia de Venezuela por amplia mayoría

ENVIADO ESPECIALEl ex teniente coronel golpista Hugo Chávez ganó ayer la presidencia de Venezuela al imponerse con una ventaja de 16,53 puntos al independiente de centroderecha Henrique Salas en las elecciones más importantes de la historia contemporánea de Venezuela. El vuelco ha sido de tal envergadura en las preferencias del electorado que los dos grandes partidos tradicionales han quedado reducidos a la condición de comparsas. Antes de que hubieran cerrado los colegios electorales se escucharon en las calles de Caracas los primeros petardos, tracas y vítores chavistas. Poco después, los datos oficiales confirmaban los resultados adelantados por los sondeos.

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La clase media empobrecida aúpa a Chávez a la presidencia de Venezuela

Viene de la primera páginaLos resultados oficiales, difundidos con rapidez por la empresa española Indra, confirmaron el triunfo del comandante de paracaidistas en los 24 Estados venezolanos anticipado a media tarde por las proyecciones de los sondeos a pie de urna. "Llamo a mis compatriotas a no tener miedo. No voy a instalar una dictadura tipo cubano o comunista en Venezuela. Eso está muy lejos de la verdad. Los hechos demostrarán que todo eso es mentira", declaró poco después conocer la victoria.

Cuando se había escrutado el 76,49% de los votos, en un electorado de 11 millones de personas, Chávez sumaba 2.888.732 sufragios (56,36%), Henrique Salas, 2.028.638 votos (39,58%) e Irene Sáez, 160.773, (3,14%). Salas admitió su derrota y prometió vigilar el cumplimiento "del cambio que reclama la sociedad y también su continuación, siempre en defensa de la libertad".

El militar que se rebeló el 4 de febrero de 1992 contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue entronizado por el empobrecimiento e irritación de la clase media, que perdió en los últimos 20 años un 70% de su capacidad adquisitiva, y por el profundo e irreversible desgaste de Acción Democrática (AD), socialdemócrata, y Copei, democristiano, gobernantes en alternancia durante cuatro decenios, formaciones identificadas por amplios sectores de la población como causantes de una corrupción que sumió al país petrolero en la postración y la desconfianza. Hace una semana, observando que sus respectivos candidatos, Luis Alfaro Ucero y la ex Miss Universo Irene Sáez, no prosperaban y el discurso rupturista de Chávez lo hacía aceleradamente, dieron un brusco golpe de timón: retiraron su apoyo e infraestructura a Ucero y Sáez, que comparecieron por libre, y llamaron a su militancia a votar por Salas.

Las elecciones se desarrollaron sin incidentes graves, con gran afluencia y menor abstención que en otros comicios, y sin que las tremendistas advertencias de días pasados, los avisos sobre algaradas o cuartelazos, se hayan producido. El presidente, Rafael Caldera había instado a votar con plena libertad y seguridad, con respeto sacrosanto a todos los grupos políticos y candidaturas. "Que no se quede nadie sin votar. Los derechos que no se ejercen corren peligro de perderse. Los normalidad calificará definitivamente a nuestra democracia como de gente civilizada".

El viernes, en una conferencia de prensa con corresponsales extranjeros, Salas denunció que milicias armadas a las órdenes del emergente ex golpista tenían previsto ocupar las calles de las principales ciudades, y conducir al país al caos y la violencia si el escrutinio no favorecía a Chávez.

El ex presidente norteamericano Jimmy Carter advirtió de que cualquier cambio a la Constitución vulnerando su espíritu o letra puede significar la retirada de las inversiones extranjeras y de embajadores de Venezuela. El Centro Carter participó en la consulta con 40 observadores. También acudió una delegación de 58 miembros de la Unión Europea, presidida por la socialista española Ana Miranda. La Organización de Estados Americanos desplegó 68 inspectores. En total, 300 observadores, entre ellos 38 funcionarios de la Embajada de Estados Unidos. "No he observado problemas", declaró Carter antes de que hubieran cerrado los colegios.

El que fuera comandante de paracaidistas, traje gris, camisa azul, corbata amarilla con dibujos celestes, alcanzó el colegio electoral a duras penas, a hombros de una multitud fanatizada. "Votad con la confianza de que hoy está naciendo una Venezuela nueva", dijo Chávez.

No todos asisten con esperanza a la refundación de la república anunciada por el sable reconvertido a la democracia. Uno de ellos es el conocido escritor Juan Liscano, de 73 años. "Chávez presenta, sin cesar, caras sucesivas, pero su verdadero rostro está siempre detrás de él". El intelectual no tiene clemencia, e incluye a Chávez entre las personalidades amenazantes, capaz de llevar al país a una dictadura de fundamentos parecidos a los movimientos europeos causantes de la II Guerra Mundial. "Sus consejeros deben pasar mucho tiempo reteniéndole, rectificando por él; ajustando su imagen de ese dictador en potencia a la de un líder democrático pacífico" asegura.

La mayoría no piensa así, y cree que la realidad, las cuentas de la administración saliente, la globalidad y los compromisos internacionales le atemperarán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de diciembre de 1998

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