Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Vizcaya es el territorio en el que más se defrauda a las comunidades de vecinos y Álava, el menos deudor

VIENE DE LA PÁGINA 1 Los morosos deben 29.100 millones en todo el Estado y 1.300 sólo en Euskadi. Por territorios, Álava es la menos deudora (190 millones), Guipúzcoa ofrece un término medio (en torno a los 300) y en Vizcaya se multiplica hasta los cerca de 800 millones, según los administradores de fincas. Los juicios rápidos y la amenaza del embargo, incluso en el caso de que la deuda no supere las 50.000 pesetas, presionarán a los vecinos insolidarios. Ahora, normalmente, sólo se recurre al juzgado en deudas superiores a las 200.000 ó 300.000 pesetas, pero incluso en ese caso pueden surgir problemas. Mikel García Dornaletetxe, responsable de esta campaña en el Colegio de Administradores de Fincas de Álava y Guipúzcoa, recuerda un ejemplo propio. "Yo he llevado casos en los que se deben 400.000 pesetas y cuando acudimos al juicio el moroso las paga. Ante esto, el juez interpreta que no hay mala fe en ese impago, de modo que la comunidad tiene que pagar 120.000 pesetas por las costas del juicio. Y ahora esa persona sigue sin pagar". La futura ley obligará al moroso a sufragar los gastos judiciales. El número de casos que llegan hasta los tribunales es mínimo. No es de extrañar. Normalmente, la comunidad se arriesga a un proceso oneroso y largo. La duración media de una denuncia ante el juzgado alcanza los tres meses, pero si el denunciado recurre puede alargarse hasta casi un año. Y sin la seguridad de que los administradores saldrán victoriosos. "Tengo un caso ahora", añade García, "en el que se ha reclamado a una persona. El juez reconoce que no ha pagado en muchos años, desde 1990, pero dice que no hay pruebas suficientes. Y eso que se han presentado certificados, las actas de la comunidad... Ya debe medio millón de pesetas. La comunidad se tiene que hacer cargo de las costas. Esto ya no tiene tanto que ver con la ley como con la interpretación que haga cada juez de ella". En el País Vasco no hay un perfil definido del moroso: "desde el jubilado con pocos ingresos, hasta el parado, o el que sí tiene dinero pero no paga por sistema. Esa frase tan repetida de "que me lo diga el juez". Este fenómeno es más frecuente en las zonas rurales que en las urbes. "Tal vez porque allí la gente te señala", matiza Mikel García.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998