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La dirección de Txagorritxu explica la clausura de la incineradora por "motivos de defensa medioambiental"

Las críticas a Osakidetza sobre el tratamiento de residuos sanitarios no se reduce a Vitoria

VIENE DE LA PÁGINA 1 El motivo para la clausurar la incineradora ha sido "sacar del centro un foco de humos, bajo un criterio de defensa del medio ambiente", según explica el gerente de Txagorritxu, Francisco Villar. Sin embargo, la versión sindical es más contundente. "En la incineración de los residuos sanitarios pueden aparecer una serie de partículas, dioxinas y furanos, que conllevan un riesgo cancerígeno importante a distancias que pueden alcanzar varios kilómetros desde el foco de la emisión", señala un portavoz de CC OO. Villar indica por su parte que el centro contaba con medidores de contaminación en los que no se han detectado dichos productos y pone de relieve que Txagorritxu ha sido un hospital pionero en el control de los desechos sanitarios peligrosos. Para Villar, el desembolso de los 112 millones anuales está justificado por un deseo de mejorar la calidad en la gestión de los vertidos, pese a negar que el centro incumpliera medida alguna sobre la prevención de riesgos. La utilización de una contrata externa que gestionará a partir de este momento la incineración de residuos supone seguir los pasos del otro centro sanitario de Vitoria, Santiago Apóstol, que hace varios años decidió alejar de sus propias instalaciones y así también del casco urbano la quema y tratamiento de la basura hospitalaria. Las críticas contra la gestión que Osakidetza realiza de los residuos sanitarios no son exclusivas de Vitoria. Un portavoz de ELA en el hospital donostiarra de Aránzazu señala que "la Administración nunca se sanciona a sí misma", en referencia a los controles que se realizan sobre el Servicio Vasco de Salud. "La ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1996 no se aplica en el terreno práctico dentro de los hospitales y la situación es de una evidente falta de control", añade. En el centro guipuzcoano no existe incineradora desde hace años y se gestionan los residuos a través de una contrata. El Hospital de Cruces de Bilbao, por su parte, después de las quejas recibidas por parte de vecinos y trabajadores, ha incorporado una planta de tratamiento para los gases emitidos por la incineradora del centro. "No se realizaba una selección previa de los residuos y, al incluirse plásticos de PVC, se generaban una serie de productos tóxicos", sostienen desde el sindicato ESK-CUIS.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 1998