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Aznar reta a Pujol a usar su capacidad fiscal antes de reclamar otro modelo

El jefe del Gobierno, José María Aznar, retó ayer a su principal socio, el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, a que haga uso de la capacidad que tiene para subir o bajar los impuestos antes de reclamar un nuevo modelo de sistema fiscal para Cataluña. Aznar también llamó a los ciudadanos a que se pronuncien sobre la cuestión en los próximos procesos electorales, como los previsibles comicios catalanes de marzo. En todo caso, no se recató en rechazar la propuesta de Pujol y considerarla "prematura" y "un tanto absurda".

El clima preelectoral que se empieza a vivir en Cataluña se trasladó ayer a La Moncloa. Aznar entró al trapo de la reclamación de Pujol de que la Generalitat recaude el 100% de los impuestos para el año 2001 y retó al presidente catalán a dirimir el modelo fiscal en las urnas y a que haga uso de la capacidad normativa -la posibilidad de subir o bajar los impuestos- que le otorga la cesión del 30% del IRPF, pactada con CiU en mayo de 1996. "Sería bueno que si hay procesos electorales en algunas comunidades autónomas o puede haberlos, los ciudadanos tuviesen tiempo para juzgar no sólo las ideas de futuro respecto a la financiación autonómica, sino lo que se ha hecho sobre el sistema actual y si las posibilidades de corresponsabilidad fiscal se han puesto o no en marcha", dijo Aznar.

Fundamentos de rechazo

Pero el presidente del Gobierno no se quedó ahí y entró en los fundamentos del rechazo de su Gabinete a la propuesta de Pujol, que ya adelantó la víspera el ministro de Administraciones Públicas, Mariano Rajoy. "No podemos compartir ni política ni técnicamente manifestaciones que pueden representar un principio de financiación autonómica que, en nuestra opinión, no tiene un fundamento sólido respecto al futuro; igual que no lo tienen posiciones de algunos países respecto a los saldos netos en el marco de la Unión Europea", dijo Aznar, en alusión a la pretensión de Alemania de recortar los fondos de cohesión europeos para España.El presidente remachó la cuestión y manifestó: "Si el Gobierno no comparte las posiciones de algunos países que plantean revisar el sistema en razón de los saldos netos por no ser política ni técnicamente justificado, en el sistema de financiación autonómico español no vamos a mantener una actitud diferente".

A juicio del jefe del Ejecutivo, el actual modelo de financiación autonómica, pactado con CiU y vigente hasta el año 2001, "funciona correctamente, tiene gran virtualidad, garantiza la suficiencia de recursos y un aumento de la corresponsabilidad de las comunidades y de la solidaridad interterritorial". "No anticipemos debates, las cosas en su justo punto y apliquemos el sistema que tenemos, que es el correcto", dijo.

Aznar retó a Pujol, a renglón seguido, a usar todas las posibilidades que ofrece el sistema actual de financiación autonómica. "Al Gobierno lo que le preocupa hoy es que el sistema actual, que da capacidad normativa y corresponsabilidad a las comunidades y ha sido respaldado mayoritariamente, se aplique y juzguen los ciudadanos si se aplica con corrección o hay insuficiencias en su aplicación".

El presidente del Gobierno rechazó la propuesta de Pujol de recurrir a las balanzas fiscales como procedimiento para reclamar un nuevo modelo fiscal porque "en términos de aportación y recepción, a grosso modo, la comunidad más solidaria de España a una distancia espectacular sería Madrid". Esta alusión le permitió ironizar: "Se podría llegar a la paradoja que aquella comunidad representada como paradigma de la injusticia con diversos territorios, sea exactamente la que más contribuya a la solidaridad con esos territorios".

Aznar insistió en que el papel de Cataluña, como el de Madrid, debe ser el de seguir ejerciendo la solidaridad con el resto de España. "Como he dicho en varias ocasiones, Cataluña es solidaria con el conjunto de España y conviene que se sepa y, por eso, es bueno y conveniente que se siga ejerciendo la solidaridad tanto para Cataluña como para el conjunto de España".

El presidente subrayó, por último, que el debate sobre el modelo de financiación autonómica es, a su juicio, "prematuro" y "un tanto absurdo" porque la vigencia del actual modelo finaliza en el 2001. E insistió en que es "poco discutible" que "los impuestos los pagan los ciudadanos y no los territorios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de noviembre de 1998

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