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El peligro de derrocar a Sadam

El presidente de EEUU, Bill Clinton, casi abogó el domingo por un golpe de Estado contra Sadam Husein al comprometer su cooperación con grupos de la oposición iraquí hasta que "un nuevo Gobierno" tome el poder en Bagdad. Desde que el ex presidente George Bush expresó el mismo objetivo al final de la guerra del Golfo, en 1991, miles de iraquíes han muerto y otros tantos han sido encarcelados tras varios intentos de derrocar a Sadam. Pero hay voces que discuten la idea presidencial y alertan sobre las consecuencias de un Irak debilitado.Clinton firmó hace dos semanas una disposición que proporciona unos 97 millones de dólares (cerca de 14.000 millones de pesetas) para unificar a la profundamente dividida oposición iraquí. El presidente norteamericano está autorizado para ofrecer armas, fondos y apoyo político a sus aliados en la región. La CIA, que ha desarrollado sin éxito al menos seis planes para derribar al dictador desde 1991, ha gastado casi esa misma cantidad respaldando a cuatro grupos de oposición iraquí: disidentes kurdos en el norte de Irak; desertores militares iraquíes en Jordania; musulmanes shiíes en el sur de Irak, y una coalición de exiliados con sede en Londres. Todos estos grupos estaban socavados por divisiones internas y, en algunos casos, hasta infiltrados por agentes de Sadam.

El general Anthony Zinni, uno de los jefes militares estadounidenses en la guerra, se opone al documento firmado por Clinton: "Creo que un Irak debilitado, fragmentado, y caótico -que es lo que pudiéramos encontrar si no tenemos cuidado-, sería más peligroso a largo plazo que un Sadam controlado".

El vice primer ministro iraquí, Tariq Aziz, calificó el comentario de Clinton como "una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de noviembre de 1998