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Elvira Lindo gana el Premio Nacional de Literatura Infantil por "Los trapos sucios"

La creadora de Manolito Gafotas destaca la "libertad de expresión" de su personaje

El Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil fue otorgado ayer a Elvira Lindo por su libro Los trapos sucios, cuarta entrega de la serie dedicada a Manolito Gafotas. Sin embargo, la autora considera que el galardón puede extenderse a todas las aventuras del personaje. "Y, sobre todo, es un premio que dedico a esos adultos que son capaces de llevar bajo el brazo un libro con tapas infantiles sin avergonzarse", dijo ayer la autora. El galardón está dotado con dos millones y medio de pesetas y lo concede el Ministerio de Educación y Cultura.

Trapos sucios es la cuarta historia de Manolito Gafotas -todas ellas editadas por Alfaguara-, un niño de nueve años que vive en un barrio de clase trabajadora de Madrid. Un personaje que se ha convertido en un verdadero fenómeno, no sólo por sus éxitos de ventas, su traducción a varios idiomas, el programa radiofónico en el que interviene (A vivir, que son dos días, en la SER) y la película que ha rodado Miguel Albaladejo, a punto de estrenarse. Además de todo ello, Manolito Gafotas se ha convertido en modelo de muchos niños, y eso, según su creadora, se debe a varias características de su escritura."Creo que este premio es para el personaje, pero también premia el lenguaje creado en sus libros", afirmó ayer. "Es un lenguaje que ha ido desarrollándose a lo largo de estos años y a pesar de muchos condicionantes, pero que ha ido liberándose de las ataduras y convencionalismos de la literatura del género. Trapos sucios es, en ese sentido, el libro más atrevido de Manolito Gafotas. En él he encontrado la mayor libertad de expresarme y de abordar temas que hasta ahora se soslayaban en la literatura para niños y jóvenes. La literatura infantil es la que más sufre las trabas de lo llamado políticamente correcto".

Importancia del lenguaje

En Trapos sucios se tocan temas como la envidia y los celos. "Los conflictos familiares y los sentimientos que generan son parte importante de la vida y en este libro salen tal como son", dice. "Éste es mi libro más desinhibido hasta el momento, pero el próximo lo será aún más, y Manolito comenta en él el escote de una mujer o sus reflexiones sobre el tamaño del pito", dice Lindo.Pero la autora no sólo valora el tratamiento de este tipo de argumentos y su actitud ante la realidad, sino el trabajo del escritor para lograr un lenguaje que parezca muy natural sin serlo. "Muchos me dicen que Manolito habla con mucha naturalidad, pero eso es producto de un trabajo elaborado. Lo que más me gusta es poder comprobar que los niños que han leído mis libros hablan ahora también como el personaje y usan expresiones como "mundo mundial", dice.

Para Elvira Lindo, este género es algo que está en plena evolución. "Los cuentos antiguos fueron criticados hace algunos años por su crueldad. Luego se impuso una tendencia en la que las historias se pasaban al otro extremo y no sucedía nada, eran aburridas. Tenían un aire pseudoedagógico que no aportó nada", afirma. "Ahora las cosas están cambiando".

Elvira Lindo ha creado, en sus palabras, "un personaje que vive en un paisaje real, pero con la cabeza llena de fantasías".

El premio lo otorga el Ministerio de Educación y Cultura y está dotado con dos millones y medio de pesetas. El jurado estuvo compuesto por Fernando Rodríguez Lafuente, director general del Libro, que actuó como presidente; María de la Vega, subdirectora general de Promoción del Libro, vicepresidenta, y por los vocales Xulio Francisco Ogando, Francisca Arregi, Lidia Pons, Blanca Calvo, Felicidad Orquín, Montserrat del Amo, José María Merino y Gerardo Makuleta.

Han quedado finalistas del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en la presente edición O centro do laberinto, de Agustín Fernández Paz; La dama blanca, de Rosa María Colom; Gata García, de Pilar Mateos; Gizon Izandako Mutila, de Patxi Xubizarreta; Las horas largas, de Concha López Narváez, y Los zapatos de Murano, de Miguel Angel Fernández-Pacheco.

Elvira Lindo es también autora de las historias de la niña Olimpia, de la comedia teatral La ley de la selva y de la novela El otro barrio.

Las historias de Manolito, declaró ayer Lindo a la agencia Efe, han empezado a publicarse en Francia, donde "se están entendiendo fenomenal", se van a publicar en Italia, y se prepara la edición en Grecia y Dinamarca.

En Estados Unidos, según Elvira Lindo, existe una "barrera infranqueable" porque algunos profesores han considerado a Manolito como "muy desinhibido, sexista y racista", lo que la autora considera incomprensible en un personaje "tan sentimental y bueno como Manolito".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de noviembre de 1998