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Las ciudades históricas plantean el desafío del avance tecnológico

La innovación tecnológica, con sus avances constantes, y el patrimonio cultural del pasado no tienen por qué repelerse, sino que los responsables de instituciones y agentes sociales deben incorporar a los núcleos históricos las nuevas aportaciones de la técnica para mejorar la calidad ambiental: los centros históricos deben aparecer como ejemplos de sostenibilidad. En ese sentido se han pronunciado los participantes en la conferencia internacional sobre Energía, transporte y telemática en las ciudades históricas, que se ha celebrado en Salamanca con participación de representantes de un amplio número de ciudades europeas.

Al término de las sesiones, ayer se dio a conocer la denominada Declaración de Salamanca. Un futuro sostenible para las ciudades históricas. En la declaración se pone de relieve que "el legado patrimonial de las ciudades históricas europeas constituye un activo básico para el desarrollo sostenible", y se toma en consideración "su dimensión social". También se reconoce que la transmisión a las generaciones futuras del patrimonio histórico se enfrenta a "nuevos desafíos y riesgos derivados fundamentalmente del uso actual de la energía y del transporte", aunque la protección de los bienes culturales no debe estar reñida con la funcionalidad, calidad de vida y su capacidad para convertirse en centros dinámicos de la sociedad.

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