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EL PROCESO DE PAZ

Javier Rupérez exige a su "verdugo" Otegi que se arrepienta y pida perdón

Javier Rupérez, secuestrado por ETA en 1979 durante 31 días, ni olvida ni perdona. Necesita más tiempo. El dirigente del PP, candidato casi único a presidir la Internacional Demócrata Cristiana en unos días, confesó ayer que no ha reclamado explicaciones sobre la negociación abierta con ETA por el Gobierno ni venganza contra sus secuestradores. Sí exigió para las víctimas de los "verdugos" de ETA, categoría en la que incluyó a Arnaldo Otegi como presunto responsable de su secuestro, que "se arrepientan y pidan perdón".El 11 de noviembre de 1979, hace ahora 19 años, Javier Rupérez fue secuestrado por ETA. Ayer ejercitó su memoria y comentó su parecer sobre el proceso de negociación impuesto tras la confirmación de la tregua terrorista. Rupérez admitió que vive este momento "con enorme tranquilidad" y "consciente más que nadie de lo que se avecina".

Rupérez ha escrito incluso un libro sobre su secuestro. Un texto que inició con la declaración policial que implicaba a Arnaldo Otegi como uno de sus guardianes. El dirigente popular acudió a testificar contra Otegi 10 años después pero no fue capaz de reconocerle. El juez no admitió que se hiciera una prueba de voz al líder de EH por la posible distorsión del tiempo transcurrido.

El dirigente popular aún no sabe cuanto tiempo debe pasar para poder sentarse en una mesa con Otegi. Prefiere esperar, "darle tiempo al tiempo", y vigilar sus declaraciones y gestos. Ayer, indirectamente, le llamó bárbaro y "verdugo", aunque apuntó que "no se le remueven las entretelas" si piensa en él como posible interlocutor del Gobierno.

Rupérez aceptó que el Gobierno tendrá "altura de miras" ante los que han aplicado durante años "la barbarie" si ahora la abandonan. Y añadió: "Yo no necesito personalmente explicaciones. Yo no pido venganza pero sí creo que las víctimas necesitamos de los verdugos una petición de perdón y arrepentimiento. Los que recurrieron a las armas deben reconocer el error".

El dirigente del PP reveló que desde la cúpula del partido se recomendó a José María Aznar que prescindiese de intermediarios en los contactos con ETA después de lo que le pasó al PSOE con los suyos: "Si hay algo que hablar, hablemos, pero sin correveidiles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de noviembre de 1998

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