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CUMBRE DE LA UE / Dos nuevos líderes para Europa

Cuatro escenarios para una batalla

La fronda por un nuevo rumbo de la política económica europea se ha ido preparando en cuatro escenarios:Estimular la demanda.- Antes de la cumbre ha florecido un ramillete de propuestas de políticas para estimular la demanda, como la lanzada por el francés Lionel Jospin recuperando la idea del Libro blanco, de Jacques Delors, de financiarlas mediante emisión de deuda pública de la UE o merced a un gigantesco eurocrédito.

O la idea italiana de aprovechar para ese fin las enormes reservas de los bancos centrales que quedarán sobrantes tras la entrada en vigor del euro, el próximo 1 de enero. Los socialdemócratas alemanes se han alineado con este espíritu, pero dan prioridad a bajar los tipos de interés.

Serpiente monetaria.- Otro escenario es la pelea desatada entre el Banco Central Europeo (BCE) y el Gobierno en ciernes alemán, por una propuesta del próximo ministro de Hacienda, Oskar Lafontaine. Éste propuso establecer unas bandas de fluctuación de las paridades entre el euro, el dólar y el yen, al modo de la antigua "serpiente monetaria europea", para estabilizar el sistema -o asistema- financiero internacional.

Se trata de una idea muy difícil de aplicar, que ya ha topado con el encono del BCE.

El euro en el mundo.- El tercer ámbito es la representación exterior de la unión monetaria. El debate entre países pequeños y grandes por la presencia de los Once en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el G-7 esconde algo más importante: una representación fuerte y articulada de la zona euro exige una previa profundización en la coordinación de las políticas económicas nacionales. Es decir, el paso a una auténtica política económica común.

Giro en la Comisión.- El cuarto escenario se despliega en la Comisión Europea. El comisario de Mercado Interior, Mario Monti, sugirió la posibilidad de flexibilizar el Pacto de Estabilidad del euro, que obliga bajo pena de multas a cumplir el techo máximo de los déficit públicos en el 3% del PIB e impone un horizonte de "déficit cero" o bien de superávit para final del año 2.001. Incluso su colega el conservador -pero rápido de caderas- responsable de Asuntos Monetarios, Yves-Thibault de Silguy, evocó la semana pasada la necesidad de modificar el policy mix económico de los Quince, y matizó su cruzada para endurecer el rigor presupuestario de forma que se reduzcan más rápidamente los déficit estructurales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de octubre de 1998