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CERCO AL EX DICTADOR

Garzón ordenó la prisión por genocidio y terrorismo

El exdictador chileno y senador vitalicio Augusto Pinochet, de 82 años, está detenido en la clínica londinense donde ha sido operado de hernia discal. El juez británico Nicholas Evans ordenó a medianoche su arresto a instancias del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, quien le imputa delitos de terrorismo y genocidio en Argentina entre 1976 y 1983 en colaboración con la dictadura de este último país. El Gobierno español eludió pronunciarse sobre la retención, aunque recordó la oposición de la fiscalía. El ministro Matutes puntualizó que el Ejecutivo "es respetuoso con las decisiones judiciales". Ésta conmocionó a Chile al enfrentar incluso a los socios del Gobierno de Frei.

El juez español Baltasar Garzón acordó ayer la prisión del ex dictador chileno y actual senador vitalicio Augusto Pinochet por delitos de genocidio y terrorismo, presuntamente cometidos en Argentina entre 1976 y 1983. Como consecuencia de ello el magistrado de la Audiencia Nacional dictó orden de detención internacional contra Pinochet, a efectos de extradición, que fue cumplimentada en Londres por un juez británico. Garzón ampliará este lunes la orden de detención y cursará una comisión rogatoria para interrogarle en Londres en calidad de imputado esta semana o la próxima. El fiscal de la Audiencia Nacional ha presentado recurso contra la decisión de Garzón. Augusto Pinochet, de 82 años, se encuentra en Londres para tratarse una hernia discal. Garzón, que fue informado de ello por las acusaciones del proceso que se sigue contra los militares argentinos por la represión y las desapariciones de ciudadanos durante la dictadura militar, decidió el pasado día 14 solicitar a la justicia británica que garantizara la permanencia de Pinochet en territorio británico hasta que pudiera tomarle declaración.

El interrogatorio se refiere a la presunta implicación de Pinochet "en las actividades delictivas que se investigan en este juzgado", dice Garzón en su resolución, "ubicadas en el denominado operativo Condor entre los años 1976 y 1983 y que se imputan a las autoridades que gobernaban en la época, tanto en Chile como en Argentina, y que podrían integrar los delitos de genocidio, terrorismo y torturas". Sin embargo, las autoridades británicas informaron al juez español de que Pinochet sería dado de alta este fin de semana y que legalmente no podían retenerle.

Garzón entonces admitió a trámite una querella presentada contra Pinochet y otros militares hace ya cierto tiempo por el abogado de las asociaciones de desaparecidos, Joan Garcés, en las que les imputa la desaparición de unas 200 personas en el denominado operativo Condor. El juez admitió también otra querella similar, ésta de Izquierda Unida.

Después, Garzón ordenó la prisión de Pinochet por el primero de los hechos que se relatan en ellas y que se refiere a la desaparición del ciudadano chileno Edgardo Henríquez, secuestrado en abril de 1976 en Argentina, torturado en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) y posteriormente entregado a la DINA, policía secreta chilena cuyo responsable último era Pinochet. Henríquez fue visto por última vez cuando era torturado en el centro de detención de Villa Grimaldi, en Santiago de Chile.

El juez Garzón estudia ampliar el auto de prisión de Pinochet también por la desaparición de otras 78 personas que fueron secuestradas en Argentina y entregadas a la DINA en el denominado operativo Condor y que también figuran en la querella.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de octubre de 1998