Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:

Lorca, vivo

JOSE MANUEL ALONSO Bilbao memoriza a Lorca (ayer finalizó la exposición Imágenes y palabras, en Barrainkua) respondiendo a la petición del poeta: "Que sepan que no he muerto; lo que más me importa es vivir". Federico cumple así los 100 años con nosotros, teniendo tan solo unos treinta y pocos, estando en plena juventud e infancia, porque "estos mis años todavía me parecen niños. Las emociones de la infancia están en mí. Yo no he salido de ellas". Recordamos en Bilbao al García Lorca del Romancero o al poeta "de agujas de coser o de paisajes hidráulicos"; al Lorca en la luna "de la gran noche apretándose la cintura con la vía láctea"; al Lorca de "los baños espirituales"; al Lorca de los dibujos ("que me hacen vivir una intensidad y una pureza que no me da el poema"); al Lorca de New York ("ciudad que me parece horrible pero por eso voy hacia ella"); al Lorca del teatro burgués y al de la Barraca y de los títeres "de carnecilla". Además, al Lorca mágico del que habló Buñuel, "pleno de vida, con un algo y un todo irresistible". Al Lorca -según su hermana Isabel- "fascinante: cantando solo al piano, recitando, haciendo bromas e incluso diciendo tonterías". Al Lorca del amor pasional y de la libertad de Mariana Pineda, "víctima de su propio corazón enamorado y enloquecido". Y al Lorca conferenciante, que estuvo en San Sebastián y Bilbao en varias ocasiones. Leemos de un periódico del año 34 la síntesis de su charla en el Ateneo de Bilbao: "Lleno. Con abundancia de damas que, hoy como siempre, sienten la atracción de la poesía (...), lo que demuestra también que no es nuestro pueblo tan positivista y prosaico(...). El conferenciante, que estableció la diferencia entre imaginación e inspiración, tuvo acierto de envolver en bellas fórmulas abstrusos principios poetizando una lección. Logró cautivar con el hechizo de su bello decir aun a aquellos que no podían pretender entenderle. ¡Este privilegio tienen los poetas!". Lorca, así, de nuevo, en memoria viva, continúa durante todo este mes en Bilbao, y "¡que se entere la luna!"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de octubre de 1998