Litigio judicial por tres barras

Un grupo de ex trabajadores de Harino Panadera de Bilbao sentarán hoy en el banquillo a los responsables de la empresa por un kilo de pan. Los trabajadores quieren seguir recibiendo, como sucede desde hace cuarenta años, sus tres barras de pan gratuitas en la tienda de Harino Panadera más cercana a su domicilio. El Juzgado de lo Social número 5 de Bilbao juzgará hoy este conflicto colectivo presentado por jubilados de la antigua empresa Harino Panadera, con el apoyo de los servicios jurídicos de Comisiones y UGT. El problema comenzó la pasada primavera, cuando la dirección de la sociedad panadera centralizó en la fábrica la entrega gratuita del pan, para incomodidad de los beneficiarios. Hasta entonces, los trabajadores con 25 años de antigüedad recogían su ración diaria de este alimento básico en el despacho de pan de Harino Panadera de su barrio. Los numerosos puntos de venta, 300 según los sindicatos, que tiene la empresa en Vizcaya garantizaban un acceso cómodo al pan. El conflicto, que ha llegado a los tribunales, afecta a una minoría de los 250 trabajadores que disfrutaban de pan gratuito, aunque dirección y sindicatos discrepan sobre el número exacto de jubilados que reclaman judicialmente su ración de pan. Según Eduardo González, presidente de la sociedad Harino Panadera, sólo "35 trabajadores han llevado el tema a los tribunales". "Unos 170 aceptaron la indemnización que les ofreció la empresa a cambio de no entregar más pan gratuito", asegura González. El presidente de Harino Panadera y director de Breadies Factory, la nueva empresa que creó la sociedad en Zamudio (Vizcaya) el pasado año, define como "totalmente desproporcionado" el conflicto. La versión de los sindicatos CC OO y UGT, es completamente diferente. Ambas centrales aseguran que son unos 50 los antiguos trabajadores que han optado por plantear en el Juzgado de lo Social "un conflicto colectivo para defender un derecho histórico", según afirma Alejando Curiel, secretario de la Federación de Alimentación del sindicato UGT en Vizcaya. En opinión de Curiel, una decisión de la empresa ha caldeado todavía más los ánimos de los trabajadores que litigian por sus barras de pan gratuitas. "La empresa les envió recientemente una carta comunicándoles que a partir del 11 de agosto les deja sin la ración de pan", asegura Curiel, que actuará como testigo hoy en el juicio en el Juzgado de lo Social de Bilbao, al igual que el secretario de la Federación de Alimentación de CC OO, Macario Irusta. El "derecho histórico" a disfrutar de pan gratis se remonta a 1946, según los sindicatos demandantes. El precio del pan es tan modesto -la barra más grande, que pesa 340 gramos cuesta 100 pesetas-, que a los jubilados no les merece la pena desplazarse hasta la fábrica para recoger su ración diaria. "Nosotros hemos recibido barras gratuitas de pan para los jubilados hasta mayo y luego ya, se nos vino quejando una jubilada a la tienda porque le decían en Harino [Panadera] que tenía que ir a buscar el pan a Zamudio", cuenta el regente de una céntrica panadería en Bilbao, que prefiere ocultar su nombre. Además, el pasado año se produjo el traslado de Harino Panadera de la calle de Vista Alegre, junto a la plaza de toros de Bilbao, donde ha desarrollado su actividad desde principios de siglo, a la localidad de Zamudio. Este municipio vizcaíno acoge la nueva etapa de la histórica empresa, que, más en consonancia con los años que corren, ha adoptado el nombre de Breadies Factory. El apego a la costumbre parece esconderse detrás de la demanda que han presentado este grupo de jubilados contra Harino Panadera para conseguir que les sigan dando el pan en los despachos más cercanos a sus respectivas casas. La demanda, presentada por los servicios jurídicos de Comisiones y UGT, no se anda con chiquitas y acusa de violar un derecho histórico a la sociedad Harino Panadera, a Zamupan, que engloba a las panaderías, a Ferrica, S.A. y a dos miembros del consejo de administración de la sociedad, según asegura Curiel. El conflicto del pan es el último pero no el más importante que ha sufrido Harino Panadera desde 1988. Entonces, la fabricante de este alimento básico contaba con 342 trabajadores, de los que sólo permanecen en activo 27, que han sido recolocados en la nueva factoría de Zamudio. El resto han engrosado las filas de la jubilación o el paro, mediante bajas incentivadas, prejubilaciones y planes de pensiones pactados entre el comité de empresa de Harino Panadera, en la que CC OO tenía mayoría, y la dirección de la compañía, encabezada por Eduardo González. "Hemos pagado más de 1.000 millones de indemnizaciones a los trabajadores", asegura González, que no entiende que, "habiendo resuelto el 85% del problema [de endeudamiento y cierre de la antigua fábrica] de Harino Panadera", los sindicatos y trabajadores luchen en los tribunales por el derecho a sus tres barras de pan diarias. Los sindicatos, sin embargo, señalaron ayer que la primera vía que han utilizado es la del conflicto colectivo y que, después de conocer la resolución judicial, emprenderán las reclamaciones individuales por las barras de pan. El juez del Juzgado de lo Social número 5 de Bilbao, que hoy verá el caso tras haber sido suspendida la vista oral a principios de verano, tendrá que decidir quién tiene la razón. Los jubilados o la empresa.

Un museo en Amézola

Los últimos quince años de vida de Harino Panadera han estado caracterizados por el conflicto. La drástica disminución del consumo de pan en Vizcaya entre 1965 y 1975 y la posterior liberalización de la venta de pan en 1976 ahogó financieramente a esta centenaria empresa bilbaína, que en 1984 presentó expediente de quiebra. La reestructuración empezó con la entrada de un nuevo equipo directivo, encabezado por su actual presidente, Eduardo González, que tomó el 87% de la compañía. Una de sus primeras actuaciones fue la reforma de los despachos de venta al público, que comenzaron a recibir pan de media cocción que los vendedores terminaban de hornear para vender barras recién hechas a los clientes. La fábrica entró en beneficios en 1994, pero la bajada continuada del consumo llevó definitivamente a la empresa a cerrar sus instalaciones de Vista Alegre, prejubilando e indemnizando a los 153 trabajadores de su plantilla e iniciando un plan de viabilidad. El año pasado, Harino Panadera abrió en Zamudio una nueva planta, Breadies Factory, que cuenta con una plantilla de 54 trabajadores. La nueva panificadora, que ha supuesto una inversión de 1.500 millones de pesetas, está participada por González y por capital italiano y francés. Breadies Factory, que ha recibido subvención del Gobierno vasco, deja atrás la histórica fábrica de Vista Alegre, para la que se ha diseñado un futuro original. La moledera, la harinera y algunas de las máquinas antiguas de fabricación de pan han sido declaradas patrimonio cultural y se convertirán en museo, tras el acuerdo alcanzado por la dirección de la sociedad y el Ayuntamiento de Bilbao, según confirmó González. A cambio de esta cesión al consistorio, la sociedad recibirá unos terrenos en la revitalizada zona de Amezola para construir pisos, aseguran CC OO y UGT, mientras la empresa prefiere no comentarlo.

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