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Muñoz Molina elogia el esfuerzo en el aula como fuente de amor a los libros

El escritor abre el ciclo de conferencias "La educación que queremos"

"Aprender a leer los libros y a gozarlos es una tarea que requiere un esfuerzo largo y gradual, lleno de entrega y de paciencia, y también de humildad", dijo ayer Antonio Muñoz Molina, que, desafiando "el serio peligro de ser calificado de extravagante, incluso de reaccionario", hizo una rotunda defensa del empeño, la tenacidad, la disciplina y el aprendizaje lento que templa a las personas y las hace tocar sin mirar la partitura o correr cien metros en diez segundos. El novelista abrió con La disciplina de la imaginación el ciclo La educación que queremos, organizado en Madrid por el Grupo Santillana.

"Se nos educa -cuando se nos educa, cosa cada vez menos frecuente- para disciplinarnos en nuestros deberes, pero no en nuestros placeres y en nuestras mejores aptitudes. Y por eso nos cuesta tanto trabajo ser felices", lamentó el escritor, que describió así uno de los lugares en donde más intensamente sucede la literatura: "Un aula donde un profesor sin más ayuda que su entusiasmo y su coraje le transmite a uno solo de sus alumnos el amor por los libros, el gusto por la razón en vez de por la brutalidad, la conciencia de que el mundo es más grande y más valioso que todo lo que puede sugerirle la imaginación".Introducir a los niños en el reino de los libros consiste en "enseñarles que éstos no son monumentos intocables o residuos sagrados, sino testimonios cálidos de la vida de los seres humanos, palabras que nos hablan con nuestra propia voz y que pueden darnos aliento en la adversidad y entusiasmo o fortaleza en la desgracia", añadió el novelista. "La literatura no es aquel catálogo abrumador y soporífero de fechas y nombres con que nos laceraba mi profesor de sexto, sino un tesoro infinito de sensaciones, de experiencias y de vidas", recordó el escritor, que advirtió del riesgo de que una mala educación anime a los alumnos a alejarse de los libros "del mismo modo que la educación religiosa del franquismo fue una espléndida cantera de librepensadores precoces".

Muñoz Molina se quejó de que la educación ["los escritores momificados por la gloria"] se considere separada de la cultura ["los autores vivos"] y reprochó a los medios de comunicación que sólo den acogida a la educación a la sombra de "reyertas partidistas".

El ciclo, concebido como una contribución al debate sobre "qué principios deben inspirar la educación y cómo cultivar la humanidad desde las aulas", en palabras de Emiliano Martínez, vicepresidente del Grupo Santillana, contó con la presencia del secretario general de Educación, Eugenio Nasarre; del secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés; el presidente del grupo Prisa, Jesús de Polanco; la directora general del grupo Santillana, Isabel de Polanco, y el vicepresidente de la Fundación Santillana, Ricardo Díez Hochleitner. En las próximas semanas pronunciarán sendas conferencia Carlos García Gual (Viaje sobre el tiempo o la lectura de los clásicos), Juan Pablo Fusi (Bajo el signo de la historia) y Fernando Savater (Potenciar la razón).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1998