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CRISIS FINANCIERA MUNDIAL

El BCE admite que haya suspensiones cautelares en el mercado de divisas

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Wim Duisenberg, sorprendió ayer al apoyar la posibilidad de que se puedan introducir mecanismos que dejen en suspenso la libre circulación de capitales a muy corto plazo en casos de crisis. Aunque se opuso a restringir genéricamente esta libertad financiera, admitió que se estudien sistemas similares a los que ya se utilizan en las bolsas. Duisenberg pronosticó un crecimiento del 2,8% en el PIB de la zona euro en 1999, cuatro décimas por debajo de la última previsión.

"Me opongo a que demos marcha atrás en el proceso de libre circulación de capitales que iniciamos hace ya 15 años", dijo Wim Duisenberg en una comparecencia ayer ante el Parlamento Europeo. Pero a renglón seguido dejó abiertas las puertas a soluciones de tipo coyuntural y preventivo en casos de pánico: "No excluyo la posibilidad de suspender la circulación a muy corto plazo, como se hace en las bolsas al suspender la cotización. Eso permitiría a la gente tener la cabeza más fría al tomar sus decisiones".Se refería el presidente del Banco Central Europeo a la suspensión de un valor que cae en picado o el cierre global de las cotizaciones en un mercado en momentos sensibles. Es una medida que utilizaron el lunes pasado las autoridades bursátiles holandesas. La Bolsa de Amsterdam suspendió la sesión durante un cuarto de hora para frenar el pánico de los inversores después de que el índice general se desplomara apenas una hora antes del cierre de la sesión. Tras la reapertura el índice se recuperó ligeramente y acabó teniendo un retroceso del 6%. En el momento de la suspensión de cotizaciones ya había caído un 7,5%.

También el lunes las autoridades rusas suspendieron el mercado de divisas extranjeras en el mercado electrónico de Moscú para impedir la compra masiva de dólares y un hundimiento adicional del rublo.

Wim Duisenberg destacó la solidez actual de las economías europeas pero insistió, como es habitual, en mantener el proceso de reducción de los déficit públicos. Auguró un crecimiento del 2,8% del Producto Interior Bruto (PIB)en la llamada zona euro (todos los que forman la Unión Europea menos el Reino Unido, Dinamarca, Suecia y Grecia) en 1999, lo que significa un recorte de cuatro décimas respecto a las últimas previsiones.

El comisario europeo de Asuntos Monetarios, Yves-Thibault de Silguy, había pronosticado la víspera que el conjunto de los 15 crecería ese año en torno al 2,8%, lo que en este caso significa un recorte de dos décimas respecto a las previsiones para el conjunto de la Unión Europea. Ambos datos no son comparables porque el presidente del BCE no dio cifras sobre previsión de crecimiento de los 15 socios de la Unión.

Armonización de tipos

Reiteró que apoya una armonización a la baja de los tipos de interés en la zona euro. Para converger en el 3,30% a que están en la actualidad los tipos de interés de los países más bajos, exigiría un recorte en cuatro países: Portugal (0,80 puntos por encima), España (0,85 puntos), Irlanda (2,60 puntos) e Italia. Duisenberg señaló, además, que, a su juicio, ese recorte de tipos de interés se debe producir "de forma gradual", aunque reconoció que la decisión es potestad de los gobernadores de los bancos centrales de esos países.Sobre el futuro papel del euro en los mercados internacionales Win Duisenberg recordó que el dólar tardó 65 años en sustituir a la libra esterlina como moneda de referencia mundial. Se declaró contrario a una coordinación de los tipos de interés entre el euro y el dólar e insistió en que la fortaleza de la divisa europea y su tipo de cambio vendrá dada por encima de todo por la confianza que le otorguen los inversores internacionales, oponiéndose así a la fijación de un tipo de cambio en razón de decisiones políticas.

Recordó que dos tercios de los países que forman el euro tienen en la actualidad tipos de interés reales inferiores a los que rigen en Estados Unidos, por lo que una coordinación con el dólar les supondría un aumento de tipos de interés. Restó importancia al descenso del dólar en las últimas semanas . "No es un problema. En el futuro habrá menos volatilidad porque la Reserva Federal y el Banco Central Europeo tenemos los mismos objetivo de estabilidad de precios y reducción del déficit público", aseguró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1998

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