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Antonio Miró presenta en la Pasarela Gaudí su primera colección de "jeans"

Escaso colorido y pureza de líneas marcan la moda de fin de milenio

Al hilo de la corriente internacional, los grises restan color a la presente edición de la Pasarela Gaudí. La moda correspondiente a los últimos meses del segundo milenio se recordará como la más triste en cuanto al color, pero la más lograda en cuanto a pureza de sus líneas y simplicidad de las prendas. Buena prueba de ello son los diseños que el veterano Antoni Miró ha realizado para una nueva línea deportiva.

Ayer puso en pasarela sus propuestas Josep Abril, el más joven de los diseñadores de esta convocatoria. Abril ha elaborado una colección todo terreno a la par que elegante, juvenil y abierta al futuro. Los materiales nobles, básicamente el lino, la lana y el algodón, han sido tratados técnicamente, de ahí su frescura y modernidad. Mantiene el traje, pero en su versión más desestructurada. Corta pantalones por debajo de la rodilla, alarga camisas y conjuga ambas prendas con el clásico guardapolvos, por fin renovado. Sus colores son los grises, azules oscuros, caquis y una extensa gama de crudos.Consciente de no cruzar el umbral hacia el siglo XXI con una asignatura pendiente, Antonio Miró presenta para la próxima temporada primaveral su primera colección de vaqueros. Miró Jeans responde plenamente a las exigencias de un público fiel, aunque esté pensada para ser mucho más comercial. Sus líneas no definen la silueta, los cuellos son anchos y los pantalones bajos de cintura, y los puños llevan dos botones. Los materiales conjugan los algodones con el doble faz, punto de viscosa o nailon, tencel o esos linos tratados con ceras que dejan una apariencia similar a la de la piel.

También la firma masculina Grisby, que presentó su colección en el pabellón Mies van der Rohe, respeta la norma que dicta la ausencia de color: tonos claros para su línea más formal, grises para vestir de modo confortable, punto y ante para el sport, y prendas desestructuradas en gris como tendencia.

Peter Aedo introdujo elementos de clara modernidad en sus prendas de corte habitual, como los bolsillos laterales y fruncidos en los pantalones anchos, bajos de cadera; faldas plisadas hasta los tobillos, y sugerentes trajes de cóctel con abrumadoras transparencias y escotes de corte cuadrado.

Guillermina Baeza presentó una colección de baño más reducida en prendas que en otras ediciones, pero su línea de actuación sigue siendo parecida: tanto la ambientación del desfile como la ropa enseñada responden a un entorno idílico, con terciopelos de algodón estampados, aplicaciones con hojas y pétalos secos, e incrustaciones con cristales Swarovski.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de septiembre de 1998