Blair consulta a los líderes del G-7 sobre las reformas rusas
El primer ministro británico, Tony Blair, consultó ayer, en su calidad de presidente de turno del G-7, a los restantes líderes de los países más industrializados del mundo sobre la crisis económica y política en Rusia.Blair, que ya habló por teléfono el viernes con el presidente norteamericano, Bill Clinton, coincidió ayer con el jefe de Estado francés, Jacques Chirac, en que sigue siendo "esencial" que Moscú prosiga con las reformas económicas emprendidas. La portavoz del Elíseo, Cathérine Colonna, aseguró que ambos líderes "apoyaron la acción del director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional" (FMI), Michel Camdessus. Blair también consultó ayer a los primer ministros canadiense e italiano, Jean Chrétien y Romano Prodi, y tenía previsto hablar hoy con el jefe del Gobierno japonés, Keizo Obuchi, y el canciller alemán, Helmut Kohl.
En Alemania, los principales líderes políticos han asegurado su apoyo para superar la crisis rusa. En declaraciones al periódico Welt am Sonntang, Kohl reconoció que aún había que afrontar "grandes problemas en las relaciones financieras internacionales", pero garantizó que Bonn utilizará toda su influencia como principal acreedor y socio comercial de Moscú para hacer entender a "Yeltsin y a todo su equipo que la crisis no podrá resolverse sin aplicar las reformas [exigidas por el FMI]".
El ministro de Exteriores, Klaus Kinkel, también afirmó ayer en el congreso de los liberales alemanes que es necesario apoyar a Rusia ante sus actuales dificultades. "Hay que impedir que ese país se derrumbe con consecuencias devastadoras para Europa y para todo el mundo", advirtió Kinkel. Rusia, que ha decretado una moratoria para una parte de su deuda externa, debe a Alemania más de 6,3 billones de pesetas.


























































