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Julien Green, escritor obsesionado por el espíritu, muere en París a los 97 años

El autor, de origen norteaméricano, renunció en 1996 a su sillón en la Academia francesa

El escritor Julien Green falleció el pasado jueves en París a los 97 años. Estaba considerado uno de los grandes escritores franceses del siglo, gracias a una obra marcada por una profunda inquietud mística y católica, envuelta en una atmósfera extraña, sobrenatural. Entre sus obras más conocidas se encuentran Moïra y Léviathan. Su importancia queda demostrada por su inclusión en la prestigiosa colección de clásicos La Pléiade. Green fue elegido miembro de la Academia francesa en 1971, para el sillón de François Mauriac, que había soñado con tenerle como sucesor. Su muerte fue anunciada ayer.

Green decidió abandonar la institución académica en noviembre de 1996, y al hacerlo declaró: "Soy exclusivamente americano, y los honores no me interesan en absoluto, sean los que sean". Esa "dimisión", casi inédita en los anales de la Academia, causó un gran escándalo. Parisino distinguido, perfectamente bilingüe, Green había conservado en efecto la nacionalidad estadounidense de sus padres. Nacido el 6 de septiembre de 1900 a orillas del Sena, recibió una educación puritana y protestante, pero la muerte de su madre, en 1914, le afectó profundamente, y dos años después se convirtió al catolicismo.

Durante la I Guerra Mundial, Green se fue a estudiar a la Universidad de Virginia, de donde su padre era natural. Allí vivió también durante la II Guerra, participando en las emisiones de radio destinadas a Francia.

Visión dramática

De vuelta a París después de graduarse, escribió en 1926 su primera novela, Mont-Cinère, seguida de Adrienne Mesurat y de Léviathan, en las que quedaba patente su visión dramática del destino humano. Obsesionado por el mal y por el conflicto entre la carne y el espíritu, Green es también autor de un monumental diario íntimo, que comprende 17 volúmenes publicados y cubre el período que va de 1919 a 1996.

Además, escribíó ensayos, varias obras autobiográficas y cinco piezas teatrales.

El sur de Estados Unidos -su padre era empleado de la compañía Southern Cotton Oil Company- fue otra de sus fuentes de inspiración, como testimonian Moïra y la pieza teatral Sur (1953).

Tiempo después, Green continuaría la saga sudista con Les pays lointains (1987), Les Etoiles du sud (1989) y, en 1995, con Dixie, que cierra su trilogía americana.

A pesar de su avanzada edad -habría cumplido 98 años el próximo 6 de septiembre-, Green seguía desarrollando su trabajo cada día, según informó su hijo Jean-Eric, que anunció el fallecimiento anoche en París. El escritor mantenía además una intensa vida social, y eran famosas las tertulias que organizaba en su casa, donde nunca faltaba una botella de vino de Oporto, del que era devoto admirador.

En mayo pasado, cuatro libros suyos o sobre él fueron publicados en Francia, entre ellos el último tomo de sus obras completas en La Pléiade.

Algunos de sus libros más importantes y traducidos a varios idiomas son Lugares de Perdición, Adrienne, Mesurat, Las llaves de la Muerte, Naufragios, El Visionario, Minuit, Varuna, Memorias de Días Felices, Si yo fuera Usted, El Enemigo, La Sombra, Chaque homme dans sa nuit y Mil Caminos Abiertos.

También escribió una importante biografía sobre San Francisco de Asís y varios tomos de cuentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de agosto de 1998