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La UPV logra que Jorge Oteiza acepte ser doctor "honoris causa"

La casa del escultor Jorge Oteiza en Zarautz acogió ayer un acto poco habitual en un domicilio. Allí fue designado doctor honoris causa por la Universidad del País Vasco (UPV). Nunca antes había aceptado recibir un reconocimiento similar en persona. Convencerle no fue fácil. "Vamos a brindar por esta conspiración antes de que que me dé un ataque de indignación. No sé qué ha pasado. Esto ha sido una sorpresa y estoy conmovido", afirmó en la comida celebrada una vez concluida la singular ceremonia. A sus 90 años, su salud es delicada. Fiel a sus principios, Oteiza había puesto varias condiciones para aceptar el homenaje: nada de autoridades políticas, nada de capas ni birretes. Y los discursos, breves. El rector Pello Salaburu, le impuso la medalla, el anillo y le entregó los guantes que le acreditan como doctor honoris causa, distinción que el escultor Eduardo Chillida recibió al inicio de este curso.Oteiza fue obsequiado también con las obras completas de Gabriel Aresti.Este mismo año Oteiza fue galardonado con el premio Vasco Universal, que otorga el Gobierno vasco. Tan sólo una mínima representación del Rectorado y de la facultad de Bellas Artes además de algunos familiares participó en el íntimo acto. Duró unos 20 minutos, según fuentes de la Universidad. El también escultor Nestor Basterretxea fue uno de los comensales que acompañaron al flamante doctor tras su investidura. Oteiza les explicó que si debía aceptar algún reconocimiento académico era el de esta Universidad. Su discípula Begoña Intxaustegi, hoy catedrática y profesora de escultura en la UPV, fue la madrina. La facultad de Bellas Artes pretendía recuperar con este homenaje a la persona que habita detrás del artista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de julio de 1998