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'La máscara del Zorro' consagra a Antonio Banderas como una gran estrella en EE UU

El actor español obtiene el aplauso de la crítica en una película de aventuras al viejo estilo

El verdadero popcorn movie (película de palomitas de maiz) del verano llegó finalmente ayer a las pantallas de Estados Unidos. Y qué película. No hay mafiosos con instrumentos de alta tecnología, Godzillas indestructibles o lluvias apocalípticas de meteoritos. No, lo que hay en La máscara del Zorro es la sonrisa de Antonio Banderas, la sabiduría de Anthony Hopkins, el escote de Catherine Zeta-Jones, el brillo de aceros entrechocando y el eterno pulso entre la justicia y la tiranía. Todo un peliculón de aventuras al viejo estilo, que promete ser la definitiva consagración de Banderas en EE UU.

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, Janet Maslin escribió ayer en The New York Times que, en La máscara del Zorro, Antonio Banderas interpreta "el papel para el que nació", y a uno no se le ocurre un comentario mejor. A Banderas tampoco. Esta semana, el actor malagueño declaró a la prensa en su casa de Los Angeles: "Zorro es probablemente el único héroe hispano creado por Hollywood, pero nunca ha existido un Zorro que fuera español o hablara español; así que, después de 79 años, ya iba siendo hora".Dirigida por Martin Campbell y producida por Steven Spielberg, La máscara del Zorro es una nueva entrega de las aventuras del justiciero hispano que creó en 1919 Johnston McCulley, un reportero norteamericano de sucesos, y que han encarnado en la pantalla actores clásicos como Tyrone Power y Douglas Fairbanks. "Interpretado por gringos mostachudos como Fairbanks y Power", escribió ayer Stephen Hunter en The Washington Post, "Zorro es interpretado ahora por primera vez por un caballero que es auténticamente hispano y auténticamente sin mostacho como Antonio Banderas".

Banderas no es, ni mucho menos, un desconocido del público norteamericano. Al contrario, es uno de los pocos españoles cuyo nombre puede mencionarse en EE UU esperando encontrar reconocimiento en el interlocutor. La lista es, en verdad, estrecha, apenas el rey Juan Carlos y Felipe González, Plácido Domingo y José Carreras, Arantxa Sánchez y Pedro Almodóvar, Severiano Ballesteros y José María Olazábal, Cristina Hoyos y Joaquín Cortés, Julio y Enrique Iglesias... Pero en su caso hay, además, algo particular: los norteamericanos le tienen como suyo, como si fuera un actor hispano de EE UU, como un Andy García.

Y, sin embargo, el malagueño necesitaba algo como La máscara del Zorro, necesitaba el pleno protagonismo en un popcorn movie para consolidarse como una estrella popular. Ya lo tiene, y se diría que los astros miman a este hombre que, además, es trabajador y generoso. ¿Qué mejor papel que el del Robin Hood latino y qué mejor momento que éste de reconocimiento del ascenso en EE UU de la comunidad hispana? Las primeras páginas de las secciones de artes y espectáculos del New York Times y el Washington Post resumían ayer esa favorable conjunción: las dominaba la foto de Banderas, con camisa negra, sombrero negro de ala ancha y máscara negra.

El diario neoyorquino decía que La máscara del Zorro "recupera la inocencia y la frescura de las viejas películas de aventuras", y uno añadiría que ahí se ve la mano de Spielberg, un enamorado de los géneros clásicos de acción. El de la capital sentenciaba: "Como película del Zorro, es bastante buena; como película, es un poco mejor que OK". "Banderas", añadía con humor el Washington Post, "hace correctamente todos los movimientos y, más importante, tiene buen aspecto en pantalones ajustados".

La máscara del Zorro contiene, según el semanario Time, "amor auténtico y genuina acción". Anthony Hopkins interpreta con gran elegancia a Don Diego de la Vega, un caballero que entrena al personaje interpretado por Banderas, un ladronzuelo llamado Alejandro Murrieta, para que se convierta en el espadachín Zorro y combata al malvado y vicioso Don Rafael Montero (Stuart Wilson).

Si Banderas está estupendo en el papel del justiciero que graba con el filo de su espada la Z en los rostros de los malvados, hay que añadir que la película está bendecida por la mágica belleza de la joven actriz irlandesa Catherine Zeta-Jones, que interpreta a Elena, la hija de Don Diego. Los encuentros de Banderas y Zeta-Jones -el baile de un tango, un duelo a espada y una escena de confesionario- son chispeantes y cargados de erotismo. Zeta-Jones ha entusiasmado a la crítica norteamericana. Stephen Hunter la calificaba ayer en el Washington Post de "la nueva Rita Hayworth".

La película ha tenido que superar no pocos escollos, empezando por la marcha de su director original, Robert Rodríguez, antes de que comenzara el rodaje. El tiempo de trabajo en México también fue problemático, especialmente por el acoso de los paparazzi locales, sedientos de detalles escabrosos sobre la vida privada de Banderas.

Tabloides mexicanos

"Nadie", dice el actor malagueño, "me podía haber preparado para los tabloides mexicanos. Publican historias fantásticas, de las que no tienen precio. Un periódico, por ejemplo, dijo que me habían detenido en la frontera entre Alemania y Polonia en las mismas fechas en las que yo estaba rodando en las afueras de la ciudad de México". Para Zeta-Jones, lo peor fue aguantar el vestuario bajo el calor mexicano. "No sé cómo lo pudo soportar el pobre Antonio, siempre vestido de negro", declaró hace unos días la irlandesa.Banderas ha llegado ya a un punto en el que puede permitirse rechazar papeles por que podrían ser politicamente incorrectos y enajenarle la simpatía de parte del público norteamericano. El jueves se supo que el productor cinematográfico Tarquin Olivier, hijo del actor Laurence Olivier, está intentando convencerle para que no abandone el proyecto de encarnar en el cine al histórico líder turco Mustafá Kemal Ataturk. Banderas, según Olivier, ha renunciado a ese papel tras una intensa campaña de protesta de la comunidad grecoamericana.

Banderas, por su parte, asegura que, por el momento, prefiere colgar durante un tiempo los trastos de la interpretación para dirigir su primera película, Crazy in Alabama, protagonizada por su esposa Melanie Griffith. Entretanto, millones de norteamericanos van a verle este verano grabar la Z en el rostro de los villanos. "Sé que con Zorro", dice, "tenemos un caballo ganador".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de julio de 1998