Sinceridad en China.
Los cortesanos de la Casa Blanca en Pekín no han perdido el tiempo en alabar el viaje de Clinton a China para la audiencia norteamericana. Como si de una película de pago por visión se tratase, su consejero de seguridad nacional y la secretaria de Estado calificaron el viaje de Clinton, y en particular su conferencia de prensa con el presidente Jiang Zemin, de notable, extraordinario y de sorprendente impacto. (...) "Hemos conseguido cambiar hacia unas relaciones cualitativa y cuantitativamente diferentes", dijo la secretaria de Estado, Madeleine Albright. (...) La cumbre no ha alcanzado acuerdos substanciales, al menos hasta ahora. (...) Pero es importante recordar por qué no se han obtenido avances en áreas que, hace seis meses, fueron mencionadas como potenciales campos a explorar: China y EE UU continúan viendo el mundo de muy diferente forma respecto al comercio, (...) la no proliferación de armas nucleares (...) y los derechos humanos. (...) Los participantes en la cumbre alaban a China, una vez más, por prometer firmar- no ratificar -, un acuerdo más amplio sobre derechos humanos. Pero este ejercicio conjunto, hace pensar -y eso es un segundo peligro- que pueda forzar a la Administración a hacer concesiones para que la retórica sea la realidad. La proclamación de esta nueva relación de amistad ha generado un gran nerviosismo en (...) otras democracias cercanas con las que EE UU realmente comparte valores y debería fortalecer su relación., 30 de junio.


























































