Inhabilitados tres médicos por la muerte de 29 bebés británicos

Ha concluido amargamente la investigación más larga y costosa llevada a cabo en el Reino Unido por el Consejo General de la Medicina, y centrada en la muerte de 29 bebés operados por dos cardiólogos, James Wisheart y Janardan Dhasmana, en el Real Hospital de Bristol (véase EL PAÍS del 1 de junio). El primero de ellos y John Roylance, gerente médico que permitió las intervenciones, han sido apartados de la profesión. Dhasmana tiene prohibido intervenir a menores durante los tres próximos años.La decisión, algo salomónica, ha soliviantado a los padres de las víctimas. Tampoco convence a Frank Dobson, ministro de Sanidad, que ha prometido una investigación pública. El Consejo de Cirujanos ha acusado al ministro de sacar conclusiones sin conocer a fondo todos los detalles.
Una vez conocido el fallo, los dos cirujanos abandonaron la sede del consejo bajo una lluvia de gritos e insultos proferidos por las familias de las víctimas.
En realidad, ni siquiera el Consejo médico se explica bien el despropósito. Wisheart y Dhasmana no estaban bien preparados para operar a los niños aquejados de enfermedades congénitas del corazón. A pesar de ello, y de que la tasa de óbitos aumentaba, siguieron en su puesto hasta que un anestesista dio la voz de alarma.
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