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La policía recibió 2.725 denuncias por malos tratos domésticos en 1997

Cada día de 1997, una media de siete mujeres se presentaron en las comisarías de la región con un mismo y terrible drama: el maltrato doméstico. El Cuerpo Nacional de Policía registró a lo largo de 1997 un total de 2.725 denuncias por este tipo de delitos, un 20% menos que en 1996. Una reducción que, según el PSOE, se debe al aumento de la desconfianza de las víctimas hacia la policía y los jueces.

El descenso en las denuncias es visto con escepticismo por la presidenta de la Asociación Española de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez del Campo. "Lo primero es que esos datos no recogen las denuncias presentadas ante la Guardia Civil. Y lo segundo es que, tristemente, confirman que las mujeres están asustadas ante la inoperancia policial y judicial. Decir que han descendido las denuncias equivale a decir que ha aumentado la desconfianza de las víctimas", señaló Pérez del Campo.La estadística, recogida en una respuesta de la Consejería de Presidencia a la diputada regional del PSOE Helena Almazán, también muestra los resultados obtenidos por el GrupoIII de la Brigada Provincial de Policía Judial, una unidad especializada en este tipo de delitos. Este servicio se enfrentó el año pasado a 104 denuncias por malos tratos domésticos (15 menos que en 1996), de los que resolvió el cien por cien. Un rotundo éxito que no es ajeno a que en el 95% de las denuncias el supuesto agresor no es detenido, sino que se le cita para tomarle declaración. Este testimonio es luego enviado al juez para que resuelva el caso.

Esta unidad policial, denominada Servicio de Atención a la Mujer (SAM), dispone de un grupo operativo, formado por seis mujeres, que se desplazan a las comisarías para atender a la víctima si ésta así lo desea. Para los sindicatos de policía, estos desplazamientos de los efectivos del SAM dejan en evidencia la falta de mujeres especializadas en estos menesteres en las comisarías.

La diputada regional Helena Almazán tampoco se mostró convencida por la estadística. "No se puede ser optimista. Si hay descenso es porque hay miedo a las represalias entre las víctimas, porque faltan mujeres policía en las comisarías y porque la Administración regional, del PP, no ha sacado adelante un plan propio para erradicar este tipo de delitos. Mientras en Andalucía, con cifras similares, se han gastado 2.000 millones de pesetas, aquí, en Madrid, el PP vive en la autocomplacencia", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de junio de 1998

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