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CÓRDOBA

Sorpresa, sorpresa

¡Sorpresa, sorpresa! No, no estaba la Gemio en la plaza . Era Canorea. Para la ocasión nos colocó en el cartel a un niño llamado Julián López, apodado El Juli. Un torero. Vaya sorpresa.Placeado en tierras mexicanas, el Atlántico (¡oh!, sorpresa, sorpresa) nos devuelve esta temporada a un madrileño, ya en edad legal de torear, que va a poner el escalafón novilleril boca abajo a poco que se lo proponga. Ayer, en Córdoba, devolvió la alegría a los tendidos, enjaretando una maciza faena que tuvo momentos excelentes, tanto con el capote como con la muleta.

El Juli, el torero, sabe perfectamente los terrenos que pisa en la plaza. Entendió sus novillos. Siempre les dio el sitio y la distancia correcta y supo aprovechar sus bonancibles embestidas. Capoteó con estilo y gracejos a su primero, al que despidió con una media verónica soberbia. Luego la repetiría en el otro novillo y en quites, para que no le perdiéramos el gusto. Con la muleta estuvo siempre muy sobrado. La faena al quinto de la tarde tuvo sabor, destacando el temple en el toreo en redondo y los remates de pecho. Siempre con recursos. Con el premio asegurado, se tiró detrás de la espada agarrando una estocada que tumbó en un instante a su oponente. Dos orejas de las de verdad. No lo duden. El chaval trae aire fresco al escalafón .

Bohórquez / Rey, Juli, Janeiro Novillos de Fermín Bohórquez, justos de presencia y fuerza, nobles

Rey Vera: aviso y pitos en ambos. El Juli: ovación y dos orejas. Víctor Janeiro: ovación y oreja. Plaza de toros de Córdoba, 26 de mayo. 5ª de abono. Un quinto de entrada.

Otros conceptos

Víctor Janeiro, repuesto de la tremenda voltereta sufrida en un quite al segundo, también se apuntó al éxito de la tarde. Su toreo, ortodoxo, sorprendió al público, que quizá esperaba similitudes con su hermano. Víctor tiene otros conceptos y bien que los interpretó con el que cerró plaza. Una oreja, también merecida.Sorpresa, pero negativa, fue la actuación del novillero local Rey Vera. Estuvo toda la tarde en el limbo y no en la plaza de toros. Se le escaparon dos novillos de ensueño.

Una caja de bombones el encierro de Fermín Bohórquez. Justitos de presencia y de fuerza, los novillos -a excepción del tercero- fueron una delicia para los novilleros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de mayo de 1998