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OPERACIÓN TRUENO DEL DESIERTO

Kofi Annan envía a Irak a dos técnicos para delimitar los ocho palacios presidenciales

Rusia sigue batiéndose por alcanzar una solución diplomática a la crisis de Irak, pero parece a punto de tirar la toalla. La mejor prueba de que no confía ni en la mediación de su enviado a Bagdad, Víktor Posuvaliuk que ayer mismo el ministro de Exteriores, Yevgueni Primakov, propuso que el secretario general de la ONU, Kofí Annan, viaje a la capital iraquí para convencer a Sadam Husein. Annan acordó anoche con el embador iraquí, Nizar Hamdún, el envío de una "misión técnica" a Bagdad para estudiar los ocho palacios presidenciales que Sadam se niega a abrir a los técnicos de la ONU.

Los dos expertos que enviará Kofi Annan este fin de semana, y que permanecerán "tres o cuatro días" en Bagdad, podrán observar la ubicación y límites de los ocho lugares presidenciales que el equipo de desarme de la ONU en Irak, Unscom, quiere investigar en busca de armas químicas y biológicas. La negativa de Bagdad a abrir las puertas de estos lugares a los técnicos ha provocado la crisis actual.Esta madrugada, sin embargo, Kofi Annan no hizo ningún comentario sobre un posible viaje a Bagdad, que tanto pide el Gobierno ruso. Por la tarde había expresado que no lo excluye. "Rusia cree", declaró ayer Primakov, "que no se puede hablar de fracaso diplomático" si antes no se ha dado este paso. Unos días antes, en Roma, el presidente Borís Yeltsin dijo que Annan planeaba viajar a Bagdad, algo que desmintió el diplomático ghanés.

Puede que Primakov sepa algo importante, como, por ejemplo, que Sadam esté buscando una forma de salvar la cara, incluso abriendo todas las puertas a los inspectores de la ONU. De no ser así, y vista la actitud del líder iraquí, la visita de Annan no tendría por qué ser más fructífera que las efectuadas en las últimas semanas por toda clase de mediadores.

Primakov, por una parte, y el ministro de Defensa, Ígor Serguéyev, por otra, rebajaron ayer el tono agresivo que éste utilizó el jueves ante el jefe del Pentágono, William Cohen, al que advirtió de que la crisis afecta a los intereses vitales de Rusia y que un ataque perjudicaría gravemente a las relaciones con EE UU.

Primakov volvió a señalar que su Gobierno se opone a que se desencadene la Operación Trueno del Desierto, pero añadió que también EE UU está a favor de una solución diplomática. El jefe del Pentágono se había encargado de dejar claro que Estados Unidos no necesita autorización del Consejo de Seguridad para machacar a Irak.

Bill Clinton dejó ayer claro que la oposición rusa no va a cambiar sus planes, pero que un eventual ataque a Irak no debería perjudicar las relaciones con Moscú. "En las actuales circunstancias", precisó, "niet [no, en ruso] no significa no para EE UU". Hizo notar, además, que Rusia está de acuerdo en que Sadam no cumple las resoluciones de la ONU y que aún hay una esperanza para la paz: "Que inspectores técnicamente cualificados y apolíticos tengan acceso a los emplazamientos prohibidos". En Moscú, el portavoz de Exteriores, Guennadi Tarasov, se encargó de reiterar la opinión de que "las resoluciones del Consejo no dan a nadie el derecho a utilizar la fuerza contra Irak".

[El ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Mohamed Said al Sahhaf, viajará el lunes a París, donde será recibido el martes por el presidente francés, Jacques Chirac, informa France Presse. Por otro lado, el Gobierno argentino anunció ayer el envío de 100 efectivos militares al Golfo para apoyar a EE UU.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de febrero de 1998

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