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Crítica:

Un libro juzga "monstruosa" la empresa colonial española en Guinea Ecuatorial

El antropólogo Gustau Nerín se centra en los abusos sexuales

"Fue algo monstruoso". Así de categórico se muestra el antropólogo catalán Gustau Nerín (Barcelona, 1968) al enjuiciar la colonización española de Guinea Ecuatorial. Nerín es un especialista en la historia del país africano, y acaba de publicar el libro Guinea Ecuatorial, historia en blanco negro (editado por Península en castellano y por Empúries en catalán), que luce una franja con la impactante leyenda: "Las barbaridades de la colonización española, al desnudo". La obra, apoyada en una pormenorizada y abundante documentación y a la vez recorrida por un tono irónico inusual en este género de estudios, parece llamada a despertar polémica. No sólo porque ofrece una imagen deplorable de políticos, colonos y misioneros, y en general de toda la empresa colonial española en Guinea, sino porque su enfoque se centra fundamentalmente en el aspecto sexual del asunto.

El libro de Gustau Nerín contiene pasajes como éste: "Testimonios de los años sesenta concuerdan en que los tocamientos a chicas [guineanas] por parte de claretianos no eran ni mucho menos excepcionales, y que la preparación de las chicas para el matrimonío [por parte de los religiosos] podía llegar a ser muy detallada" (página 133).

La lubricidad de ciertos clérigos no es sino una anécdota en el desolador paisaje moral de la colonización española en Guinea que describe Nerín, con funcionarios que ejercen el derecho de pernada y colonos lujuriosos que celebran orgías durante las fiestas patrias, tratan a todas las guineanas como prostitutas, adoptan miningas (amantes) fijas y cometen numerosos abusos sexuales.

Lo sexual, por supuesto, se enmarca en un contexto mucho más amplio de explotación del guineano justificado en una serie de discursos ideológicos, disparatados y a menudo contradictorios, que el antropólogo recoge en su libro.

Un tema desconocido

"La colonización de Guinea es un tema aún muy desconocido en España", señala Nerín. "En mi libro he intentado mostrar cómo funcionaba, cómo se articuló el entramado colonial, resaltando, como eje temático, la relación que se estableció entre los hombres blancos y las mujeres negras". El autor admite que se trata de un enfoque poco habitual. "Pero me sorprende que no se haya utilizado más, porque, aparte de que es obvia su importancia en la historia de África, resulta un punto de vista muy útil que te adentra en la esfera de lo micro; es algo mucho más cercano a la persona que el punto de vista militar, por ejemplo".En un epílogo que puede levantar ampollas, Nerín señala que las cosas en la ex colonia no han cambiado sustancialmente desde el punto de vista de las relaciones sexuales interraciales, y que el esquema de dominación se reproduce hoy en día. Opina que los cooperantes blancos han ocupado, en ese sentido, la plaza dejada por los colonos, fieles a las "tres ces" de la vida blanca en Guinea: "coñac, coño y coña".

Para Nerín, su libro es una necesaria revisión del colonialismo que estaba pendiente de hacerse. "Había que desmontar muchos tópicos y falsificaciones, producto en gran parte de la bibliografía franquista", dice, "como la idea de que el de España en Guinea fue un colonialismo ligh". La verdad es, señala Nerín, que la colonización "se realizó, básicamente, con mano dura y trabajos forzados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998