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ENGAÑO EN LAS ESTACIONES DE SERVICIO

El Gobierno autonómico improvisa un manual de inspección de surtidores

La Comunidad de Madrid está haciendo camino al andar. El escándalo de las gasolineras ha pillado tan por sorpresa a la Administración regional que ésta ha tenido que improvisar sobre la marcha nuevas normas de inspección tras demostrarse la ineficacia de las vigentes para descubrir el fraude.

El pasado jueves, con la campaña de comprobación de las casi 400 gasolineras de Madrid ya en marcha, el consejero de Economía, Luis Blázquez, dictó la orden "por la que se aprueba el manual de procedimiento para la inspección de estaciones de servicio y surtidores". En realidad, lo que se hizo fue dar carácter normativo a las instrucciones -elaboradas por Leopoldo del Pino, director regional de Industria- impartidas a los 35 inspectores enviados a recorrer Madrid.

No obstante, la experiencia de los primeros días de desconcierto tras la denuncia de la OCU sirvió para introducir algún cambio. Por ejemplo, se ha aleccionado a los inspectores para que revisen el cable que va desde el emisor de impulsos al contador. "Si se observan indicios [el manual inicial decía evidencias] de una grave manipulación o instalación de equipos extraños al surtidor, se procederá al precintado".

El precintado del surtidor se hará también en caso de "manipulación o falta de precintos de contador volumétrico o emisor de impulsos u otros elementos de control o transmisión de datos". De su lado, la manguera se precintará cuando se compruebe un "error superior al 0,5% [ ... ] en un surtidor con todos los precintos correctos".

En su primera semana de campaña, los inspectores, autonómicos han clausurado una gasolinera -la de Valdemorillo, del Grupo Villanueva- por "instalación de equipos extraños al surtidor"; en este caso, un cable fraudulento que iba del poste a un- interruptor en un lugar oculto de la estación de servicio. También se han precintado seis surtidores por "falta de precintos" y 25 mangueras por errores en las mediciones.

A la búsqueda del mecanismo del fraude, los inspectores tienen instrucciones de "comprobar la existencia de rozas", que revelarían la existencia deun cableado subterráneo, y de medir cada manguera tomando de ella hasta 50 litros de gasolina, para así burlar una manipulación informática programada para activarse solamente a partir de los 10 litros de la inspección reglamentaria hasta ahora.

Finalmente, los problemas con que tropezaron los inspectores el primer día, cuando varias gasolineras fueron reabiertas por sus dueños, ha aconsejado incluir un apartado -sobre "procedimiento para la puesta en servicio de un surtidor o mangueras que se hayan dejado fuera de servicio"- que no figuraba en el primer manual. En éste se hace constar que la reapertura de un surtidor precintado "sólo podrá realizarse por personal técnico" oficial y "deberá comunicarse de inmediato [a la Administración] por fax".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de enero de 1998