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EL PAPA, EN CUBA

Primera mención del Papa a los presos políticos cubanos

El Papa Juan Pablo II mencionó por primera vez a los presos políticos cubanos en la visita que realizó ayer tarde al Santuario de San Lázaro, en el Rincón de La Habana, lugar de peregrinaje de los enfermos del país, donde existe una leprosería con 190 enfermos.

En este contacto, del Pontífice con "el mundo del dolor", Karol Wojtyla no quiso pasar por alto la situación de los que sufren prisión en este país por razones ideológicas, "El sufrimiento no es sólo de carácter físico, como puede ser la enfermedad", dijo el Papa. "Existe también el sufrimiento del alma, como el que padecen los segregados, los perseguidos, los encarcelados por diversos delitos o por razones de conciencia, por ideas pacíficas aunque discordantes. Estos últimos sufren un aislamiento y una pena por la que su conciencia no les condena, mientras desean incorporarse a la vida activa en espacios donde puedan expresar y proponer sus opiniones con respeto y tolerancia".

Wojtyla recordó que en el cristianismo el dolor tiene una dimensión redentora esencial, y ese dolor de, los detenidos debe suscitar vino a decir, "la solidaridad" del resto. "Esto vale para los sufrimientos físicos, pero todavía más para los morales", añadió. Parte de la labor solidaria hacia los que sufren moral o físicamente, debe partir "de cada institución pública, así como de todas las personas que tienen responsabilidades en este campo de la salud, de la atención a los necesitados y de la reeducación de los presos", ellos son quienes deben "respetar y hacer respetar los derechos de los enfermos, los marginados, los detenidos y sus familiares".

En el santuario, principal lugar de peregrinación de la zona occidental de la isla, se dan cita fieles de toda Cuba que vienen a llenar botellas de agua santa de la fuente que hay junto a la iglesia. Es también un lugar repleto de santeros, sacerdotes de la religión sincrática que ha progresado considerablemente en Cuba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de enero de 1998