Aznar y Pujol refuerzan el pacto de estabilidad para que el PP pueda agotar la legislatura

, El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, garantizó ayer al presidente del Gobierno, José María Aznar, su apoyo parlamentario al menos durante este año. Tras casi seis horas de reunión, Pujol aseguró que las elecciones catalanas se celebrarán en 1999, salvo imprevistos. Aznar, por su parte, ratificó que su voluntad es culminar la legislatura en el año 2000. Pujol, que fue recibido por Aznar en las escalinatas del palacio de la Moncloa, calificó de muy estimulante la conversación que mantuvo con el jefe del Gobierno, y éste la definió como un repaso "muy satisfactorio". Las sombras se limitaron a la anunciada reforma fiscal por parte del Ejecutivo del PP, así como a diversos incumplimientos en materia de infraestructuras.

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La octava reunión que ayer mantuvieron en La Moncloa el presidente del Gobierno y el de la Generalitat de Cataluña zanjó las principales incógnitas políticas del momento, según manifestó Aznar al finalizar la reunión. "Se han despejado los horizontes, hemos coincidido en los proyectos y hemos manifestado una voluntad de colaboración más allá de 1998". Fue el más largo de sus encuentros desde que el PP está en el Gobierno. Se inició a las 14.30 y terminó a las 20.20. Ambos resaltarían luego, ante los periodistas, la larga duración de la reunión.El establecimiento del calendario entre el presidente del Gobierno y su principal socio parlamentario fue la primera nota destacada del encuentro. Aznar resaltó este acuerdo en la medida en que "nos acerca de manera firme al horizonte final de la legislatura".

Pujol, por su parte, explicó que había coincidido con el presidente del Gobierno en la valoración "positiva de los 18 meses de colaboración" entre el Gobierno y la coalición nacionalista. Esta colaboración, dijo el político catalán, "ha dado frutos importantes y muy apreciables. España cumplirá los criterios de Maastricht, algo que parecía de muy difícil alcance hace apenas año y medio, al tiempo que disminuye el paro, crece la economía y mejora la competitividad, y aumenta el prestigio internacional de España". Ambos coincidieron en que se ha progresado en el terreno autonómico, lo que, insistió el Pujol, no ha sido sólo en beneficio de Cataluña sino de todas las comunidades.

Nuevas citas

La larga reunión se centró en el análisis de los proyectos y objetivos que a partir de ahora debe afrontar el Gobierno central. Los detalles se abordarán en posteriores encuentros, aún sin fecha, entre ambos mandatarios. Pero quedó clara la voluntad de uno y otro de mantener las circunstancias que han permitido estos resultados en materia económica y autonómica. "Lo que ahora nos corresponde, una vez garantizado el ingreso en la Unión Económica y Monetaria, es llevar a cabo una política de sostenibilidad, que debe ser el resultado de una buena política presupuestaria en 1999 y en el 2000", dijo Pujol, insinuando ya desde ahora que si la política económica del Gobierno no varía, CiU estaría dispuesta a apoyar los Presupuestos de ambos años.Pujol planteó a Aznar la necesidad de completar los traspasos pendientes que se recogen en el Estatuto de autonomía. El líder nacionalista precisó que esto nada tiene que ver con pactos políticos sino con el cumplimiento de la ley. Aznar, por su parte, se comprometió a mantener el desarrollo autonómico catalán, pero no quiso extenderse en precisiones ante la prensa. Por primera vez, el propio presidente del Gobierno compareció ante los periodistas tras un encuentro con Pujol. Lo justificó por las "excesivas" expectativas que, a su juicio, había suscitado la cita y su larga duración.

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De cara al futuro, ambos mandatarios analizaron iniciativas pendientes, como la reforma del IRPF, el compromiso de presentar un plan de empleo en la cumbre europea que se celebrará al término de la presidencia británica y la reforma del servicio militar. Pujol explicó que Aznar, ayer, y el ministro de Defensa, Eduardo Serra, días atrás por teléfono, le habían ratificado que mantienen el compromiso de que el servicio militar obligatorio será abolido el 31 de diciembre del año 2002. El presidente de la Generalitat manifestó que sería bueno que estos plazos pudieran acortarse, pero admitió que no pueda ser por problemas presupuestarios.

Proyectos para el futuro

Aznar, por su parte, expuso los principales proyectos que tiene previsto acometer en 1998. Destacó el "carácter modernizador" de la reforma fiscal; se refirió a la reforma de la justicia y al compromiso, anticipado por Pujol en su intervención, de finalizar la reforma militar en el 2002.Tanto Aznar como el líder de CiU destacaron el "momento histórico" por el que atraviesa España y, como consecuencia, dedicaron buena parte de la entrevista a repasar su historia. Hablaron, según explicó Pujol, de Maura, Azafia, de Canalejas, de Maciá y de Cambó porque "forman parte de nuestro patrimonio y explican lo que hoy sucede en España".

La izquierda parlamentaria, PSOE e IU, se apresuró a aventurar que Pujol ha conseguido de Aznar el compromiso de que la reforma del IRPF no afectará a los ingresos de Cataluña. "Aznar ha sucumbido", proclamó Rosa Aguilar, portavoz de IU. "No es creíble la afirmación de Pujol de que desconoce el contenido de la reforma fiscal", dijo momentos antes el socialista Juan Manuel Eguiagaray, en tono entre escéptico e irritado. Para el PSOE, "es imprescindible" que el Gobierno explique "sobre qué bases se ha sustentado la estabilidad que ahora pregonan estos dos mandatarios, informa Anabel Díez.

Según Eguiagaray, Aznar y a Pujol deben decir a los ciudadanos en qué se basa la estabilidad del Gobierno. "Dicho de otra manera: los socialistas preguntaremos al Gobierno las bases que se han puesto para que Aznar siga gobernando".

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