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Los palestinos pierden a su mejor interlocutor

La dimisión del ministro de Asuntos Exteriores israelí, David Levy, y el abandono de la coalición de gobierno de los cinco diputados que pertenecen al movimiento moderado Gesher no provocarán la caída inmediata del primer ministro, Benjamín Netanyahu, pero las repercusiones van a ser inminentes en el proceso de paz con la Autoridad Palestina (AP).Con su retirada, el Gobiérno israelí pierde la voz más moderada en lo relativo a las relaciones con sus vecinos más incómodos. Y. los palestinos, a su mejor interlocutor. El momento de su renuncia también abre incertidumbres, ya que Netanyahu sólo estaba dispuesto a analizar la segunda fase del repliegue de su Ejército de Cisjordania tras la aprobación de los presupuestos, que puede haber quedado comprometida.

La crisis coincide con la llegada a la región del mediador norteamericano Dennis Ross, que en su agenda tenía previsto mantener reuniones no sólo con Netanyahu y Arafat, sino también con el propio Levy, para preparar los encuentros que el presidente Bill Clinton celebrará los próximos días 20 y 22 con el primer ministro israelí y el presidente de la AP, respectivamente.

Respetuoso silencio

En la AP, donde se ha seguido con expectación la convulsión del Gobierno israelí, la dimisión de Levy es vista con una preocupación mal disimulada. Fuentes del Gabinete de Arafat han manifestado que no esperan que su abandono "haga descarrilar definitivamente el proceso de paz". El portavoz de la AP, Marwan Kanafani, aseguró que la política de Netanyahu ha llevado el desencanto a todo el mundo, incluidos sus socios de coalición". Sin embargo, para el portavoz palestino, ''no cabe esperar que Netanyahu use este problema para retrasar las negociaciones una vez más".Lo que parece claro es que, a la reunión con Clinton en Washington, el líder israelí no podrá llevar ningún detalle específico del repliegue de Cisjordania. Sin Levy en el Ejecutivo, sólo está para defender sus planes el halcón Ariel Sharon, que desde el Ministerio de Infraestructuras representa una línea más dura. En algunos medios políticos israelíes se asegura que Clinton prefiere que Netanyahu vaya a la reunión sin una decisión definitiva sobre la retirada de CisJordania, ya que permitirá que el diálogo "sea más flexible". También se destaca que, en cualquier caso, "Netanyahu no cederá ante la presión estadounidense". Washington ha pedido a Netanyahu que se abstenga de acciones unilaterales, como construir más colonias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de enero de 1998