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Netanyahu se queda en manos de los 'halcones' tras la dimisión de su ministro de Exteriores

, El ministro de Asuntos Exteriores, David Levy, la paloma del Gobierno israelí, ha abandonado con un portazo a los halcones del Ejecutivo encabezado por Benjamín Netanyahu, al que acusó de no estar interesado en el proceso de paz, "a pesar de lo que intenta hacer parecer". El ministro presentó ayer su dimisión a Netanyahu, tras ofrecer una conferencia de prensa en la que se despachó a gusto contra el líder conservador. Éste, acorralado también por las críticas dentro de su propio partido, declaró que la retirada de Levy no provocará la caída del Gobierno y anunció que asumirá por ahora su cartera.

Sin embargo, según la ley israelí, la dimisión no será firme hasta que pasen 48 horas, lo cual permitirá al todavía ministro adoptar algunas decisiones y, posiblemente, entrevistarse con el mediador norteamericano para Oriente Próximo, Dennis Ross, que llega hoy a la región.Levy, que encabeza el movimiento moderado Gesher, retirará de la coalición gobernante conservadora a los cinco diputados de su grupo, lo cual dejará a Netanyahu con una mayoría de sólo un diputado. Este cambio en la correlación de fuerzas obligará al Gobierno a depender aún más de los partidos religiosos y de la ultraderecha, opuesta al proceso de paz.

Esto provocó anoche nuevas críticas dentro del Likud, el partido de Netanyahu. Varios ministros acusaron a Netanyahu en la reunión del consejo de no haber realizado suficientes esfuerzos para convencer a Levy. El viceprimer ministro y ministro de Turismo, Moshe Katsav, condenó el hecho de que, por ello, ahora el Gobierno pierda "la mayoría estable".

Antes de hacer pública su dimisión, Levy ya había dado un plantón al Gobierno negándose a participar en la reunión semanal que se celebra cada domingo. En la conferencia de prensa se quejó amargamente de haber sido abandonado en cuestiones de tanta importancia como el proceso de paz. "Era parte de un equipo, y si nadie cree en la política social y en la senda de la paz, yo no puedo levantarme solo cada vez", aseguró Levy.

Pero el dimisionario ministro no estaba tan solo. El titular de Defensa, Isaac Mordejai, que también pertenece al sector más moderado del bloque Likud, ha asegurado que tampoco permanecerá en el Gobierno si no se lleva a cabo la segunda fase del repliegue israelí de Cisjordania.

Gobierno hasta el año 2000

La oficina del primer ministro hizo pública una nota en la que lamentó la decisión de Levy, y señaló que Netanyahu confiaba en que la reconsiderase. El propio Netanyaliu convocó anoche a la prensa para reafirmar que no tiene intención de abrir una crisis política: "Este Gobierno va a continuar trabajando y existiendo y haciendo lo que sea necesario hasta el año 2000 o más allá", dijo el primer ministro, que anunció que él mismo asumirá "por el momento'' la cartera de Exteriores. Al referirse a las relaciones con los palestinos, Netanyahu dijo que la dimisión de Levy no frenará los esfuerzos para "crear una paz segura y no una paz sobre el papel".Levy y Netanyahu habían tenido múltiples discrepancias públicas sobre la política gubemamental, y el ministro de Exteriores había amenazado varias veces con dimitir. La gota que colmó el vaso fueron sus diferenciasrespecto a los presupuestos para 1998, que deben ser votados hoy en el Parlamento, y que, según Levy, no hacen frente a las necesidades, "de los sectores más desfavorecidos de la sociedad israelí".

"Uno no puede imponer una política que la mayoría del Gobiemo no quiere", aseguró el ministro. "Se acabó", concluyó tajantementé, pero sembrando una duda sobre los derroteros que tomará un Ejecutivo en el que los halcones tienen cada vez más peso.

Incluso la propia viabilidad del Gobierno, a pesar de la mayoría de un escaño de la coalición que lo apoya, puede quedar comprometida. Levy negó que su intención fuera "hacer caer a Netanyahu", pero, aunque no a corto plazo, ése puede ser el efecto más espectacular de su dimisión.

Las continuas disputas que mantuvo con Netanyahu tampoco han favorecido a la estabilidad interna del Gobierno, según confesó el propio Levy. Aunque horas antes de su renuncia el titular de Finanzas, Jacob Neeman, aceptó incluir en el presupuesto todas sus demandas, el ministro de Exteriores admitió que no se puede seguir con este juego, en el qué con chantajes muy emocionales los partidos pequeños han conseguido los bocados más grandes.

El abandono de la coalición de los cinco diputados del movimiento Gesher se dejará notar hoy en la votación de los presupuestos, ya que cualquier nueva demanda de los minúsculos socios de Netanyahu le colocarían contra las cuerdas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de enero de 1998

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