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Woody Allen: "Las comedias con un trasfondo triste son las películas que mas me gusta hacer

El director presenta en Barcelona 'Deconstructing Harry', que se estrenará en febrero

Woody Allen llegó ayer a Barcelona para presentar su última película, Deconstructing Harry, la historia de un escritor que se lleva mejor con la ficción que con la vida real. La película, que se estrenará en febrero en España, tiene ese toque Allen inconfundible e incluye homenajes a los directores que admira. Bergman y Fellini, por ejemplo. "Siempre he pensado que las comedias con un trasfondo triste son lo que más me apetece hacer", afirmó. Allen, que llegó a Barcelona procedente de París, se excusó por haber tenido que anular a última hora su paso por Madrid. Un resfriado tuvo la culpa, dijo.

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Tras someterse a una corta sesión fotográfica, Woody Allen entró con aire tímido en la sala de prensa del hotel donde se hospeda. Vestía una de esas chaquetas que parece llevar desde siempre y llevaba el nudo de la corbata aflojado. Apenas sonrió. Se limitó a entornar los ojos, pidió al traductor simultáneo que se situara junto a su oído bueno (el izquierdo) y se preparó para responder la batería de preguntas de esa prensa que en su película condena al séptimo nivel del infierno, un piso por debajo de la crítica literaria."El protagonista de Deconstructing Harry no sirve para la vida, pero sí para el arte", recordó. "Es triste, pero hay gente así, gente que no se lleva bien con la realidad. Sucede con los artistas, pero hay también mucha gente corriente que prefiere la vida del cine o de los libros".

Más de 30 actores

Allen rodó la película en Nueva York en septiembre del pasado año. Fueron 58 días de rodaje y utilizó a más de 30 actores con diálogo, entre ellos famosos como Billy Cristal, Robin Williams (que interpreta a un divertido actor desenfocado), Demi Moore, Mariel Hemingway... y el propio Woody encarnando a Harry Block, el escritor que se desenvuelve mejor con la ficción que con la vida."El personaje de Harry habla por mí en la película", reconoció Allen. "Compartimos las mismas ideas sobre filosofía, sobre relaciones humanas, sobre religión, pero él no lleva la vida que yo llevo. De ser así, no me quedaría tiempo para crear".

A pesar de los líos en que vive inmerso Harry, acechado por mujeres víctimas de su tendencia a la autodestrucción, Allen insiste en que considera Deconstructing Harry "una película cómica, aunque con un fondo triste".

Respecto a los actores, se considera afortunado al comprobar que son muchos los que aspiran a trabajar con él. Con su humor característico, comenta: "Reciben tantas propuestas para hacer de superhéroes o de robots que cuando yo les envío un guión en el que aparecen seres humanos que se emocionan, ríen y sufren, se sienten inmediatamente estimulados".

Allen precisa que está dispuesto a llegar tan lejos como haga falta para que la gente se ría, "siempre que no insulte a la inteligencia". En cuanto al papel de las mujeres en la película y en la vida, reflexiona: "Las mujeres del filme son muy superiores a Harry. Por otra parte, siempre he encontrado que las mujeres son más fuertes que los hombres. Parecen tener una mayor afinidad con la vida".

Es curioso que mientras su última película se mueve a caballo entre la realidad y la ficción del personaje de Harry Block, Woody Allen se esfuerza a su vez por desmarcarse del personaje que siempre interpreta, en el cine. "Soy un actor que crea un personaje, como Chaplin, aunque no tan bueno como él", se defiende. "En la vida real, sin embargo, no soy como en el cine. En las películas soy nervioso, histérico, incompetente, neurótico... En la vida real, en cambio, sólo soy algunas de esas cosas. No todas".

Al hablar de proyectos, señala que le apetecería hacer un musical que, a diferencia de Todos dicen I love you, tuviera música y canciones hechas a medida. Sus dioses, comenta, siguen siendo los grandes genios: Buñuel, Bergman, Kurosawa, Antonioni, De Sica... "Es muy duro para un director pensar que su película nunca alcanzará el nivel de los genios", señala, "pero tengo claro que es así en mi caso. Los genios están muy por encima de mí".

Maravillosa España

Woody Allen no acaba de comprender por qué sus películas tienen más éxito en Europa que en Estados Unidos, pero es consciente de que es así. "También funcionan muy bien en Argentina, Brasil y Japón", completa la geografía de los devotos allenianos."La primera vez que estuve en España fue cuando vine a tocar el clarinete [en febrero de 1996]", recuerda. "Pasé unos días maravillosos en Barcelona y en Madrid, y desde entonces buscaba una excusa para volver. La promoción de Deconstructing Harry me ha permitido hacerlo. Lástima que un inoportuno resfriado me retuvo en la cama en París y tuve que anular el viaje a Madrid".

Allen, que llegó a Barcelona ayer por la mañana, viaja con un séquito de ocho personas, entre las que se incluye su compañera, Soon Yi, y permanecerá en la ciudad hasta mañana. "Me gustaría quedarme más tiempo", casi se excusa, "pero no puedo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de diciembre de 1997