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La idea de soledad invade la nueva novela de Adelaida García Morales

La autora plantea una reflexión sobré el aislamiento

Cada uno de los cuatro personajes de la novela pueden ser concebidos, a la manera de la filosofía de Leibniz, como "una mónada sin ventanas" a la realidad exterior. Dos de ellos, Nieves y Julio, porque están ya muertos, y los otros dos -Silvia, la protagonista, y la señorita Medina, la anciana que da título a la narración- porque necesitan de aquéllos para completar el rompecabezas de su biografía. Soledad fue la palabra que más se escuchó en la presentación de La señorita Medina (Plaza Janés), última novela de Adelaida García Morales, que corrió a cargo de Josefina Aldecoa y de la propia autora.

El hilo argumental de esta nueva novela de la escritora extremeña, nacida en Badajoz en 1946 y cuyo nombre permanece asociado a El sur & Bene, su primera narración, que llevaría a la pantalla su antiguo marido, Víctor Erice, arranca de un encuentro fortuito en un cementerio entre Silvia -álter ego de la autora hasta llevar la propia carga narrativa y los soliloquios de la trama- y la anciana señorita Medina, que le trae noticias insospechadas sobre su hermana Nieves, que se suicidó 30 años atrás, y de su novio Julio, muerto hace unos años en un accidente de tráfico."Todos ellos transitan por espacios desolados y territorios vacíos, acorralados por la luz fría y blanca de su propia soledad, que les aísla del mundo real", manifestó Aldecoa, para agregar: "La novela está en la clave de la filosofía de la existencia a que nos tiene la autora acostumbrados. Pero aquí nos muestra de un modo más encarnizado cómo no es posible mantener por mucho tiempo el amor, la proximidad y la amistad, y hasta qué punto la soledad puede devenir en una compañía insoportable".

"Límites a la memoria"

Hasta tal punto que, según se manifiesta en el relato, la soledad constituye el lugar propiciatorio en el que anida esta acepción de la memoria.: "Era necesario imponer límites a la memoria, pues ésta era con frecuencia un cuervo que llevábamos dentro y que nos acechaba para atacarnos al menor desmayo". Circunspecta y con voz a un tiempo despaciosa y reconcentrada, Adelaida García Morales explicó que en esta ocasión ha querido "abordar la soledad del ser humano, con independencia de la edad y el sexo".Si en su anterior, Mujeres solas -que junto a su penúltima entrega, Nasmiya, se reeditará en breve, en la edición de bolsillo de Plaza Janés-, trazó retratos existenciales específicamente femeninos, ahora ha pretendido rastrear la ubicuidad de la soledad."La protagonista de esta novela cae en la cuenta de que los dos jóvenes ya difuntos han padecido por igual un tremendo aislamiento. La soledad, cuando es tormentosa, empalidece el género de quien la padece", manifestó Adelaida García Morales.La autora dijo observar, no obstante, "una gozosa templanza" en la septuagenaria señorita Medina, como si el per sonaje encarnara "una segunda oportunidad insospechada, aun en la soledad y en el ocaso de la vida, para la armonización de la mujer consigo misma".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de noviembre de 1997