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"60.000 pesetas de renta es mucho para nuestro sueldo"

Los 6 miembros de la familia de Sofía Bellounes, una inmigrante marroquí de 51 años, residen en España. Ella y sus hijos vivieron en Tánger hasta la muerte de su marido, hace ocho años, que quebró la estabilidad económica de su hogar. Sofía decidió emigrar a Madrid. Durante un lustro ella y sus cuatro hijos habitaron en una chabola de Peña Grande. "Alquilar un piso era muy caro", explica.

Hace seis meses fueron realojados en un bloque del barrio vallecano de San Diego. Una vivienda sencilla pero con ascensor, tres habitaciones, sala, baño y cocina, con un alquiler de 65.000 pesetas. Ellos pagan ahora 20.000, pero en abril les subirán hasta las 35.000 y en dos años tendrán que pagar la renta íntegra. "Estamos muy contentos, aquí vivimos tranquilos, en Peña Grande siempre teníamos miedo", asegura Sofía. "El problema será cuando tengamos que pagar 65.000 pesetas, es mucho para nuestro sueldo", añade. "Yo no trabajo porque tengo diabetes y sobrepeso y me cuesta mucho moverme", concluye.

Samira, la hija mayor, explica que cuida a una pensionista por 50.000 al mes. "Hace falta que mi hermana Jadiya encuentre un empleo, el que tenía de asistenta lo ha perdido, y mi hermano Abdelah, con una pierna inútil, no consigue trabajo por eso", relata. Con ellos vive además el hijo de Jadiya, de tres años.

Mohamed, de 47 años, y su esposa viven desde hace ocho meses en un piso de unos treinta metros cuadrados en Lavapiés. Allí llegaron realojados desde Peña Grande. Pagan 30.000 pesetas, que, tras el plazo de subvención, serán 55.000. "Nos trajeron deprisa porque querían tirar nuestra chabola; no estamos contentos", asegura. La casa es como un pasillo largo dividido en una cocina, una sala, una habitación con la cama en un altillo y un baño.

"No vale ese dinero"

"Ahora podemos afrontar el pago, pero dedicar 55.000 pesetas a la renta es mucho sacrificio, y este piso no vale ese dinero", aseguran. "Cuando pasen dos años queremos irnos de aquí", añaden. "Tenemos amigos que van a pagar 55.000 pesetas por pisos mejoresEn este momento sólo Mohamed trabaja media jornada limpiando un mercado. Ella lleva año y medio de baja como asistenta doméstica a la espera de ver si tiene derecho a alguna pensión de invalidez por sus problemas de huesos. "Vivo aquí desde hace 23 años", asegura esta mujer. "Siempre estuve de interna, pero hace seis años, cuando llegó mi marido, buscamos un piso de alquiler; como eran muy caros, compramos una chabola en Peña Grande por 175.000 pesetas", añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de noviembre de 1997