La felicidad de Portugal
Portugal vive tiempos tan bonitos, los mismos que tuvo España en 1991 y 1992. Como antesala de la Exposición Universal, la última del siglo, de 1998, la Feria Internacional del Libro de Francfort ha elegido a Portugal como país invitado. La literatura portuguesa concitó ayer todos los piropos. "Sólo un libro es capaz de hacer la eternidad de un pueblo", escribió Eça de Queirós y repitió ayer Jorge Sampaio, presidente de la República portuguesa. "Hace 11 años, golpeábamos a las puertas de Europa", dijo el escritor Eduardo Lourenço. "De la Europa política, naturalmente. Queríamos participar en el sueño de un nuevo destino europeo [ ...] A la vieja Europa ya pertenecíamos antes de ser nación".
Esta gente con tanta historia está aquí en Francfort. Han venido más de 40 escritores portugueses. Estarán presentes en esta feria, por ejemplo, Joáo de Melo, José Cardoso Pires, José Saramago, Lidia Jorge, Fernando Pinto de do Amaral. Participarán también escritores extranjeros como el italiano Antonio Tabucchi, el brasileño Joao Ubaldo Ribeiro, el angoleño José Eduardo Aguatuasa o el mozambiqueño Mia Couto.
Las charlas, recitales y debates marcarán este encuentro entre la literatura portuguesa y Europa. El pabellón portugués, instalado en el mismísimo corazón de la Feria de Francfort, es muy austero y acogedor. Impresionantes libros originales de todos los tiempos, atrayentes fotografías de autor y los siempre didácticos multimedias acompañan a los lectores por las letras de un país, cuyo lema en Francfort es, en resumen, un resumen de su historia: "Caminos por el mundo".


























































