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DESAFIO TERRORISTA

La desolación cunde entre los militantes en la sede regional del PP de Vizcaya

Primero fueron gritos de rabia y dolor. Los militantes del Partido Popular reunidos en la sede regional de Vizcaya, en la plaza Moyúa de Bilbao, no pudieron creer que en Lasarte había aparecido el cuerpo del concejal de Ermua Miguel Angel Blanco.Luego, cuando ya se supo que el joven concejal tiroteado por la banda terrorista ETA seguía con un hilo de vida, "ya no había palabras", como relata I. S., de 30 años. Los cerca de 50 militantes de base del Partido Popular de Vizcaya que se habían reunido en la sede de su partido permanecieron en un silencio dolorido.

La indignación se dirigía; no sólo contra la banda terrorista, sino también contra las manifestaciones de Herri Batasuna: "Que nos digan de una vez por todas a qué libertad y derechos humanos se refieren", preguntaba un joven. También hubo voces críticas contra el PNV por su supuesta condescendencia con el terrorismo etarra.

"Aquí ya no hay carné que valga", afirmó un joven militante. A la sede se acercaron personalidades como el secretario general del PSE-EE de Vizcaya, Nicolás Redondo Terreros; el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco, José Antonio Rubalcaba, y el secretario general de la UGT, Cándido Méndez. Todos dijeron sentirlo mismo: "Indignación, rabia, dolor", como afirmaba en voz baja José Antonio Rubalcaba, presidente de la citada comisión.

Las palabras más duras fueron las del presidente del Senado, José Ignacio Barrero, quien tras visitar a los jóvenes militantes, con la mirada en la nada, comentó: "Cuando se ve una manifestación tan grande como la de esta mañana, piensas que los terroristas a lo mejor reaccionarán, pero ellos no piensan como personas: son animales".

Desde Galicia, el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, reclamó anoche que en la lucha contra el terrorismo se utilicen todos los medios que ofrece la Constitución y se acuda a "unidades especializadas militares, porque así no se puede continuar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 1997