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Muere James Stewart, el actor que mejor encarnó al norteamericano ideal

El intérprete falleció ayer a los 89 años en su casa de Los Angeles

Fue la perfecta encarnación cinematográfica del hombre bueno tal corno lo quería el ideal norteamericano: el ciudadano honesto, laborioso y demócrata de un país que creía en sí mismo. Fue el inolvidable intérprete: de algunos de los filmes más hermosos y optimistas de Hollywood: Caballero sin espada (1939) y ¡Qué bello es vivir! (1947), ambos dirigidos por Frank Capra. Fue un héroe del combate antifascista en la II Guerra Mundial. Se llamaba James Stewart y falleció ayer en su casa de Beverly Hills, a consecuencia de una parada cardíaca. Tenía 89 años.

Con James Stewart sólo pudo el tiempo. El actor se extinguió tras haber vivido una vida larga y, como el título en inglés de su más célebre película, maravillosa. Stewart hasta sobrevivió a las profundas sombras arrojadas sobre el ideal norteamericano por los asesinatos de los Kennedy y Martin Luther King, la sangría de Vietnam, los disturbios raciales y revueltas juveniles de los años 60 y el bochorno del escándalo Watergate.Stewart quedará para siempre como la figura que dio vida ante millones de personas en las salas de cine de Estados Unidos y todo el mundo al gran proyecto de la presidencia de Franklin D. Roosevelt: la renovación de la vitalidad y el optimismo fundacionales de un Estados Unidos para el que no había enemigo invencible: ni la crisis económica interna ni la amenaza exterior de los totalitarismos fascista y comunista.

De todos los filmes que interpretó, su favorito siempre fue ¡Qué bello es vivir!. En esa comedia Stewart es un pequeño empresario de una localidad provinciana al que la crisis económica y la avaricia de un capitalista llevan a, la ruina. El hombre piensa en suicidarse, pero es Navidad y la ayuda del Cielo, en forma de ángel de la guarda, y la amistad y solidaridad de los amigos y vecinos encarrilan las cosas. Cabe añadir que el actor se opuso hasta el final a que se coloreara ese filme, uno de los clásicos de la programación de Navidad en todo el mundo.

Un 'oscar' en 1940

Stewart falleció 24 horas después de que lo hiciera Robert Mitchum, el chico malo que hacía estupendos papeles de duro. Hollywood, que le negó a Mitchum su máximo reconocimiento, sí que le concedió a Stewart una estatuilla dorada: el Oscar a la mejor interpretación por su papel de un periodista en la película Historias dé Filadelfia (1940), en la que Katharine Hepbum era la protagonista femenina. Stewart, que luego fue candidato en otras cuatro ocasiones para el Oscar y en 1985 recibió uno honorario por el conjunto de su carrera, le regaló la estatuilla a su padre, propietario de una tienda de artículos mecánicos en Indiana (Pennsylvania). Bien plantado, aunque no un sex symbol, elegante, de hablar pausado y capaz de caminar con sutileza por los bordes de la tragedia y el humor, Stewart hizo más de 75 películas y casi siempre interpretó el papel de un norteamericano corriente dotado de decencia y coraje moral. Alfred Hitchcock le dio la oportunidad de encamar personajes más complejos en La ventana indiscreta y sobre todo en la memorable Vértigo. Frank Capra dijo de él: "Mejor que una gran interpretación es el nivel de la no actuación, cuando el actor desaparece y en la pantalla emerge la persona de carne y hueso, una persona que enseguida interesa a la audiencia. James Stewart, es de: los pocos capaces de alcanzar ese nivel".

Stewart nació en 1908, en la pequeña localidad de Indiana(Pennsylvania) y en el seno de una familia acomodada de clase media. Estudió arquitectura, aprendió a tocar el acordeón, hizo de mago y, a comienzos de los años treinta, se incorporó al mundo del teatro de Broadway, trabajando con Henry Fonda y Margaret Sullivan. Luego se fue a Hollywood, donde debutó en 1935, en un filme con Spencer Tracy en el que hacía el papel de un periodista.

La II Guerra Mundial interrumpió su carrera. Se alistó voluntariamente, fue comandante de un batallón de bombarderos norteamericanos en Europa y participó en una veintena de misiones de combate. Terminó con el rango de coronel y numerosas medallas. En 1959 el presidente Eisenhower le nombró general de brigada.

La larga soltería del actor, que políticamente siempre fue más bien conservador, terminó en 1949 al casarse a los 41 años con Gloria McLean, que ya tenía dos hijos de un matrimonio anterior, uno de los cuales murió en Vietnam. En 1951 Stewart y McLean tuvieron dos hijas gemelas. La esposa, del actor falleció en 1994.

Una vez, el gran director John Ford dijo: "Stewart siempre se interpreta a él mismo, pero es que Stewart es todo un personaje". Lo era. Un gran personaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de julio de 1997