La predicción meteorológica anuncia tormenta de polvo en Marte para el viernes

La primera señal de la sonda Mars Pathfinder desde Marte se debe recibir a las once de la noche (hora peninsular española) del próximo viernes. Se verá como una secuencia de puntitos en una pantalla de un ordenador, y significará que el vehículo espacial de la NASA, tras siete meses de viaje interplanetario, está ya en el suelo del planeta vecino. Unos diez minutos después empezarán a llegar noticias interesantes -imágenes y algunos datos del descenso- de la sonda al centro de control de la misión, en el Jet Propulsion Laboratory (en Pasadena, California). La Mars Pathfinder, con su pequeño vehículo explorador Sojourner, es el primer artefacto de descenso sobre la superficie de Marte desde hace 21 años, cuando los módulos Viking se posaron allí.Todo está preparado en el JPL para el acontecimiento. A la incertidumbre del difícil descenso se ha sumado ahora la predicción del tiempo poco favorable: los meteorólogos planetarios anuncian que una gran tormenta de polvo observada en Marte con el telescopio espacial Hubble puede desplazarse hacia la zona de aterrizaje de la Pathfinder. No se esperaba un fenómeno así en esta época del año, y no se sabe si amainará o si evolucionará hacia una tormenta global, en cuyo caso podría afectar a la Pathfinder.

Exploración sistemática

La sonda espacial salió de la Tierra el pasado 2 de diciembre y ha recorrido 500 millones de kilómetros hasta alcanzar Marte. Pocos días antes fue lanzada la Mars Global Surveyor, que llegará el próximo septiembre.El objetivo de estas dos misiones es obtener un conocimiento general del planeta rojo para planificar del modo más conveniente las futuras misiones previstas. Y éste es el punto realmente novedoso de la exploración planetaria que la NASA inaugura: la exploración sistemática de Marte durante una década enviando sondas complementarias no tripuladas cada 26 meses (en cada oportunidad de trayectoria).

El plan es el Siguiente: "En 1998 saldrán hacia Marte un módulo de descenso [lander] y otro orbital [orbiter], y queremos que el lander -sin vehículo todoterreno- caiga cerca del polo sur marciano y que haga agujeros en el suelo para averiguar algo acerca del pasado geológico y climático de Marte, y verifique si hay agua helada allí. En el 2001, el lander llevaría, además, un rover capaz de viajar decenas de kilómetros", explica el físico John Callas, del programa MGS en el JPL. "El mismo esquema de tres aparatos se repetirá en el 2003, y para el 2005 se piensa ya en un módulo capaz de recoger muestras allí y traerlas de regreso a la Tierra".

Las misiones del lander y el orbiter son siempre complementarias. Callas lo explica con un ejemplo de la Tierra: "Desde un satélite ves áreas de vegetación, pero no sabes si son cultivos de repollos o de patatas. Si lo estudias in situ y combinas la información con la del satélite, ya sabes lo que son patatas y lo que son repollos y cómo identificarlos desde el aire. Eso mismo queremos hacer en Marte para descifrar la distribución de minerales, si están asociados a formaciones volcánicas, a cañones profundos, a zonas planas...".

Donna Shirley, jefe del programa de exploración de Marte en el JPL, comenta que están más o menos perfiladas las posibles misiones incluso hasta el 2013; unas mil personas trabajan en ellas. Albert Yen, del Instituto de Tecnología de California (Caltech), organismo gestor del JPL, especifica más aún: "Las misiones de 1998 están ya prácticamente diseñadas, y lo que aprendamos con la Pathfinder y la MGS servirá para concretar las misiones del 2001".

"La Pathfinder informará acerca de la presencia de diferentes elementos químicos, cuánto hierro, cuánto magnesio y demás hay en el suelo marciano que recorra", continúa Yen. "Las cámaras de la MGS servirán para adquirir una perspectiva geológica global y conocimientos acerca de la historia del planeta; además, se tomarán mediciones térmicas". Los volcanes, probablemente apagados, de Marte, el misterio del agua que debió haber allí en el pasado remoto y el clima de ese mundo empezarán a aclararse.

Disgustos y alegrías

Como objetivo de misiones planetarias, Marte ha dado muchas alegrías a los científicos e ingenieros estadounidenses y rusos, que han visto acercarse sus sondas allí desde hace 32 años y han recibido mucha información, pero también ha dado disgustos. Sin ir más lejos, la NASA perdió la Mars Observer -que había costado 400 millones de dólares- cuando estaba a punto de llegar, en 1993, y Rusia perdió las dos Phobos en 1988 y 1989. Recientemente, la también rusa Mars 96, una nave enorme con 40 experimentos de varios países europeos, no logró escapar a la gravedad terrestre el pasado diciembre y se destruyó.¿Es acaso Marte un destino maldito? "No. Lo que pasa es que el espacio es un medio muy complicado y puede pasar de todo en todo momento", contesta Arden L. Albee, de Caltech, jefe científico del MGS. "Cuando te compras un coche y falla, puedes ir a protestar a la tienda y arreglarlo; en el espacio, no".

Los diseñadores de la Pathfinder se han tenido que estrujar la cabeza para ajustarse a las nuevas órdenes del cuartel general de la NASA para las misiones de exploración planetaria: "Rápido, pequeño, barato". Rápido significa que en tres años se han diseñado, construido y lanzado al espacio; pequeño, que son sondas con relativamente pocos experimentos y ligeras (mil kilos la MGS, que es la mayor), y barato significa 150 millones de dólares (unos 20.000 millones de pesetas) cada una. Las Viking costaban 400 millones de dólares, señala Callas.

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