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Homenaje a Carlos Gurméndez en la presentación de su libro póstumo

'Diez sentimientos clave' ve la luz en la Residencia de Estudiantes

Carlos Gurméndez, el filósofo, escritor y periodista de EL PAÍS, fallecido el pasado 7 de febrero, a os 80 años, sabía escribir y hablar muy bien, pero, obre todo, sabía escuchar y era un magistral conversador. Esta faceta de escuchador fue la más destacada por los filósofos que presentaron el pasado jueves su último libro, Diez sentimientos clave, editado por Fondo de Cultura Económica, en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Con el salón de actos de la Residencia lleno de público, al igual que en el homenaje que la Fundación de Investigaciones Marxistas le dedicó también en Madrid la semana pasada, y bajo la presidencia de Emilia Patiño, la viuda de Gurméndez, los filósofos y pensadores José Luis Abellán, Francisco Alonso Fernández, Romano García y, Javier Muguerza, junto al editor Ricardo Navarro y al periodista de EL PAÍS Jerónimo Gonzalo, trazaron en breves parlamentos de 10 minutos cada uno una semblanza, total de Carlos Gurméndez como filósofo, escritor, periodista y sobre todo como amigo de sus amigos, una faceta inolvidable para los que le conocieron.Abellán se refirió a Gurméndez como "el filósofo necesario" y un interlocutor modelo que cultivaba exquisitamente la amistad y que a través de una antropología dialéctica y del análisis de los sentimientos logró crear una ontología de la pasión. Francisco Alonso Fernández calificó a Carlos Gurméndez como "caballero filósofo y gran comunicador", que armonizaba. de forma alegre y chispeante, en unos diálogos maravillosos, su sólida cultura filosófica alemana con el ingenio español, creando una amalgama de pensamiento fino y esencial en el que el rigor corría parejo a la amenidad.

Pasión por la libertad

Romano García destacó en su breve intervención la vocación filosófica de Gurméndez, que entendía esta disciplina como forma de vida. Su pasión por la libertad llevaba a Gurméndez a la utopía, al triunfo final del reino de la libertad sobre el reino de la necesidad y la liberación de la alienación para todos los hombres. Javier Muguerza resaltó la ingente obra de Carlos Gurméndez, con más de 20 libros de filosofía escritos, varias novelas, obras de teatro y miles de artículos de pensamiento en revistas y periódicos. Coincidió con Abellán en preferir como persona el libro La melancolía, pequeño y exquisito, sobre otras obras más importantes en la filosofía de Gurméndez, como El secreto de la alienación, Teoría de los sentimientos, Estudios sobre el amor, Ontología de la pasión o Crítica de la pasión pura.Ricardo Navarro, en representación de Fondo de Cultura Económica, la editora de los últimos libros de Gurméndez, refirió anécdotas de su trabajo y conversaciones con el filósofo, del que dijo haber aprendido "como ser radical sin ser dogmático y como ser tolerante sin ser escéptico". El periodista Jerónimo Gonzalo, compañero de Gurméndez en la redacción de EL PAÍS desde la fundación de este diario en 1976, lo definió como "el filósofo de EL PAÍS", al igual que Ortega fue el filósofo de El Sol o Albert Camus el de Combat. Carlos Gurméndez escribió miles de artículos desde los tiempos de la censura en Ídice, Cuadernos para el diálogo o Triunfo y ya en la etapa democrática en EL PAÍS La calle y en Revista de Occidente, cuyo número del pasado abril publicaba su último trabajo. Jerónimo Gonzalo resaltó que Gurméndez emitía un alegre y sereno mensaje subversivo que unía el necesario cambio del mundo propugnado por Marx con el lúdico cambio de la vida que defendía el poeta Rimbaud.

Belarmino Freire, alcalde de Pontedeume, la localidad coruñesa donde Gurméndez pasaba sus veranos junto a su familia gallega, informó que el ayuntamiento que preside, por unanimidad, ha declarado al filósofo hijo adoptivo del municipio y ha bautizado con su nombre un mirador sobre la ría de Ares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de mayo de 1997