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Socialistas e IU abandonan la subcomisión del Congreso que estudia la reforma de la sanidad

El PSOE dio portazo ayer, tras once meses trabajos, a la subcomisión del Congreso que estudia la reforma sanitaria. El principio de acuerdo alcanzado el miércoles entre el Gobierno y CiU para que el presupuesto sanitario aumente por encima del IEB fue la gota que colmó la ira del PSOE, que considera que el Ejecutivo está tomando decisiones al margen del Parlamento. IU se sumó a la protesta en términos igualmente duros, pero precisó que no tomará a decisión sobre su permanencia hasta que el jefe del Gobierno, José María Aznar, explique el acuerdo en la Cámara.

El Grupo Popular, que debía presentar ayer el texto base de la reforma, suspendió precipitadamente la convocatoria argumentando que precisa más tiempo para estudiar cómo financiar el Sistema Nacional de Salud.El secretario de Relaciones con la Sociedad del PSOE, Alejandro Cercas, y la portavoz socialista en asuntos de sanidad, Angeles Amador, justificaron el abandono de la subcomisión en el uso "intolerable" que se ha hecho de la misma. "Nos separamos de la subcomisión porque se está haciendo de ella un uso que rebasa lo razonable y se pone al Parlamento en una situación intolerable, ya que se toman decisiones al margen del mismo de las que nos enteramos por los periódicos", señaló Amador. Cercas criticó que la financiación de la sanidad "de todos los españoles" se decida entre "dos grupos parlamentarios que no representan ni la mayoría del cuerpo electoral ni la intención de consenso de la que tanto se ha hablado".

"Este Parlamento no puede hacer de comparsa a unas decisiones que se adoptan en unos caso fuera del mismo y en otras a espaldas de la subcomisión, que ha sido objeto de una clara utilización política en los 11 meses que lleva funcionando", añadió Amador. Los socialistas pusieron como condición para reintegrarse en un futuro a la subcomisión a que comparezcan en la misma el ministro de Sanidad o el de Economía para explicar el modelo de financiación.

"Tomadura de pelo"

No menos dura fue la diputada de IU Ángeles Maestro, que acusó al Gobierno de "tomar el pelo" al Parlamento y utilizarlo para "obtener una legitimación añadida al modelo de financiación que quiere implantar en el Sistema Nacional de Salud". Maestro cargó contra el PP por no haber presentado ante la subcomisión el texto base sobre el que trabajarán los diputados. A su juicio, el retraso demuestra que la creación de la subcomisión fue "una estafa" y "una maniobra dilatoria, ya que los temas fundamentales de la reforma se van a debatir entre el Gobierno y CiU".El PP llegó a la cita ayer, a las 10, con los deberes sin terminar. De los tres apartados del documento que tenía que presentar al resto de los grupos, el apartado referente a la financiación estaba en blanco.

"El documento está prácticamente terminado en tres capítulos y medio terminado el de la financiación", se disculpó el portavoz del Grupo Popular en la subcomisión, César Villalón. "Pero nos ha parecido más oportuno retrasar unos días la reunión para presentarlo bien. No creo que sea vital este retraso y hago una llamada a la responsabilidad del grupo socialista", añadió.

El Ministro de Sanidad, José Manuel Romay Beccaría, echó un cable a su desairado compañero de partido y afirmó: "No es verdad que se estén buscando acuerdos extraparlamentarios. No se trata de sustraer nada a la subcomisión, sino de llevar las mejores propuestas. Lamento profundamente esta decisión del PSOE. Haremos todo lo posible para que se recupere el diálogo".

Por su parte, el portavoz de CiU, Joaquim Molins, redujo el conflicto a una cuestión de malas formas del PP. "El que haya un trabajo en la subcomisión no invalida el que haya reuniones bilaterales", dijo, tras justificar el acuerdo con el Gobierno no sólo como un derecho, sino como una obligación política.

Molins envió dos mensajes: al PP le pidió, tras calificar de "documento de vaguedades" el texto elaborado por el Grupo Popular, que trabaje en la financiación sanitaria, y al PSOE que vuelva a la subcomisión porque "a todos nos interesa que la subcomisión tome decisiones". Aunque se resistió a formular las propuestas de CiU sobre financiación sanitaria, sí insistió para ese fin en incrementar los impuestos sobre alcohol y tabaco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de mayo de 1997

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