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Una proteína consigue, sólo en laboratorio bloquear la entrada del virus del sida en las células

Hace unos meses se anunció el descubrimiento de dos proteínas situadas en la membrana celular que facilitan la entrada del virus del sida en el interior de las células que constituyen su principal objetivo, los linfocitos T CD4. Estos dos correceptores, como se denominan, son receptores para sendas sustancias naturales denominadas quimioquinas. Desde entonces, los científicos están intentando jugar con estos factores hasta ahora desconocidos en el proceso de infección para, modificándolos, impedir la penetración del virus del sida en los linfocitos T. Sus esfuerzos han dado resultados sólo parciales, según anunciaron ayer dos equipos de científicos de varios países. Los resultados se publican mañana en la revista Science.En el caso del correceptor CCR5, que actúa como tal en la variante del virus que tiende también a infectar los macrófagos (otras células del sistema inmune), los científicos han conseguido producir una proteína, similar a la quimioquina correspondiente (denominada Rantes), que se engancha a los receptores y consigue, sólo en laboratorio por el momento, bloquear la penetración del virus en las células. "Como concepto, es una novedad", señaló ayer Peter Piot, director del programa de la ONU contra el sida, "pero debemos ser muy prudentes y no franquear el paso de gigante que hay entre la actividad en laboratorio y un producto beneficioso para las personas".

Uno de los investigadores del equipo, Robin Offord, de la universidad de Ginebra, ha señalado igualmente que pasarán varios años antes de que se pueda saber si este descubrimiento es relevante para el tratamiento del sida.

Respecto al otro correceptor, el CXCR4, en los linfocitos T, investigadores de Estados Unidos han realizado varios experimentos para intentar saber por qué, en animales, cuando se estimulan los linfocitos T (para que puedan dividirse) éstos son más proclives a la infección por el virus del sida. Han encontrado que en cultivos celulares de laboratorio los linfocitos T estimulados expresan este cofactor en mayor cantidad que los no estimulados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de abril de 1997