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La investigación con animales doblemente transgénicos, nueva esperanza contra el sida

Robert Gallo, codescubridor del virus, afirma que no habrá vacuna antes de 10 años

El profesor Robert Gallo, codescubridor del virus del sida, introdujo ayer una nota pesimista en la primera sesión del IV Congreso Nacional del Sida, en Valencia, al señalar que antes de 10 años no habrá una vacuna. Tras afirmar que las pruebas realizadas hasta el momento en animales no valen para las personas por no ser concluyentes, Gallo dijo que se desarrollan nuevas líneas de investigación con animales doblemente transgénicos (conejos de laboratorio que posean los dos receptores conocidos del virus), que permitirán conocer mejor la enfermedad antes de un año.

El investigador estadounidense puso el énfasis en las quimioquinas -unas pequeñas proteínas que bloquean la entrada del virus en la célula-, mientras el canadiense Mark A. Wainberg (descubridor de uno de los más importantes medicamentos antirretrovirales, el 3CT) recordó que el mejor sistema para evitar que le desarrollen cepas resistente a los fármacos es el cumplimiento del tratamiento: "En estos momentos, el 15% de los sujetos se infectan con virus resistentes al AZT, el fármaco más potente en el pasado", afirmó.Tras dejar sentado que el tratamiento más eficaz contra el sida es la terapia combinada de fármacos (AZT, 3CT e Indinavir), Wainberg dijo que el incumplimiento del tratamiento resta eficacia a la terapia y añadió que es más fácil evitar el desarrollo de la enfermedad en el laboratorio que en seres humanos: "La ventaja de las células del laboratorio es que no te dicen cuándo debes dejar de aplicarles el tratamiento porque les sienta mal". Weinberg afirmó que la interrupción del tratamiento a causa de los efectos secundarios facilita que se desarrollen cepas resistentes, que se trasmiten a otras personas a través de las relaciones sexuales.

Frenar la epidemia

Las recientes líneas de investigación para tratar de frenar la epidemia se dirigen a impedir la entrada del virus en las células para evitar que se multiplique. De ahí la importancia de las quimioquinas, que se perfilan como una nueva esperanza al cerrar una de las puertas de entrada del virus. Evitar la expansión del sida en el Tercer Mundo es otro de los objetivos, pese a la "enorme carga financiera que ello supone" en palabras de Gallo."Es muy triste que los medicamentos actuales no estén disponibles para el 95% de los habitantes del Tercer Mundo"-, añadió Wainberg. El hecho de que hasta el momento no haya un modelo animal que sirva para los humanos (el chimpancé se infecta a muy largo plazo, el virus del macaco no es igual al del hombre, ni el ratón tiene las dos puertas de entrada del virus), ha sido el motivo de que se esté pensando en animales doblemente transgénicos o susceptibles de ser infectados como las personas.

Al optimismo que la introducción de potentes combinaciones de fármacos ha proporcionado a la lucha contra el sida, se une la aparición de técnicas para cuantificar la carga viral. Así, como explicó el doctor José Alcamí, del Centro de Investigación del hospital 12 de Octubre de Madrid, "la carga viral es el mejor parámetro de evaluación de que disponemos en la actualidad, ya que permite definir de manera adecuada el pronóstico del paciente seropositivo, determinar el tratamiento más apropiado en cada caso y evaluar la respuesta al mismo y la aparición de resislencias".

Todos los ponentes señalaron a España como uno de los países pioneros, pese a ser la nación europea con más casos registrados. "No hay otro país que haya hecho más esfuerzos que España en investigación clínica y en búsqueda de nuevos medicamentos, aunque el estudio del ciclo de vida del virus aún está por resolver", señaló Wainberg.

Oportunamente el ministro de Sanidad, José Manuel Romay, anunció ayer que está desarrollando un plan de movilización multisectorial para detraer recursos contra el sida y coordinar a las administraciones autonómicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de abril de 1997