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Los escolares de grupos marginales son los que más fracasan

, El fracaso escolar descendió en los principales países europeos a lo largo de la década de los ochenta, pero con los noventa las políticas públicas contra este problema han sufrido un parón. Hay menos chavales que abandonan, pero los que lo hacen están en una situación más grave porque suelen pertenecer a grupos marginados con dificultades que trascienden lo lectivo.Tras su abandono de la enseñanza obligatoria se enfrentan a serios obstáculos para encontrar trabajo y ahí comienza el riesgo. Estas son algunas conclusiones del estudio sobre fracaso escolar realizado con fondos europeos por ocho equipos universitarios de Alemania, Bélgica, España, Francia, Grecia, Italia, Portugal y Reino Unido y dirigido por el profesor de sociología de la Autónoma de Barcelona, Jordi Planas.

Planas se pregunta cómo puede ser que en educación suceda justo lo contrario que en la sanidad: "Para un equipo médico los casos más difíciles son los más atractivos y en los que más esfuerzos se vuelcan, pero en el sistema educativo al más fastidiado se le acaba echando". "Cada uno de los ocho países estudiados tiene sus propias políticas, pero en todos ellos parece como si después del esfuerzo realizado para aumentar la escolarización global no se supiera qué hacer con el fracaso aún pendiente", explica Planas, director del Grupo de Investigación sobre Educación y Trabajo (GRET).

Los chavales que abandonan la escuela no tienen por qué ser problemáticos si luego encuentran trabajo. Pero en la situación actual de paro la falta de estudios básicos les cierra puertas poniéndoles en el disparadero

Zonas periféricas

La media de fracaso escolar en estos ocho países es de un 15%, pero hay áreas dentro de cada país donde el porcentaje sube mucho más y suele coincidir con zonas de marginación. Ése es el caso de algunos barrios periféricos franceses o ingleses habitados por inmigrantes magrebíes o africanos que padecen graves situaciones de desarraigo, desempleo y aculturización. De ahí que, según asegura Planas, para resolver el problema educativo harían falta programas integrales que aborden aspectos familiares, sociales y sanitarios: "La escuela tiene poco que hacer, si no se superan las condiciones previas negativas del chaval".

"Las oportunidades para fracasados escolares han disminuido porque la Formación Profesional se ha recuperado para los que aprueban, así que los otros sólo tienen como recurso los planes de aulas taller o de garantía social", comenta Planas. "Pero son programas en los que, aunque se invierte mucho dinero, están situados al margen del sistema educativo, con títulos no homologados y, a menudo, impartidos por profesionales precarizados de ONG dependientes de subvenciones", matiza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de febrero de 1997