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El tebeo español, "espejo de la realidad"

La Biblioteca Nacional expone un siglo de historietas en 200 documentos originales

La Biblioteca Nacional, de Madrid, celebró ayer el centenario del cómic con 21 días de retraso, al recordar la aparición en 1896 en las páginas del dominical del New York Journal de la historieta The Yellow Kid. Los cómics de los superhéroes americanos son tebeos españoles en la versión de la exposición Tebeos: los primeros 100 años, a través de unos 200 documentos originales. Revistas, álbumes y libros señalan las distintas etapas de una industria y unosreadores de dibujos rodeados de palabras encerradas en bocadillos. "El tebeo es el esejo absoluto y fiel de la realidad españoa", declaró ayer Antonio Lara, comisario e la muestra, que estará abierta al público asta el 6 de abril.

El tebeo ha entrado en la sala del Siglo XX del Museo del Libro. El director de la Biblioteca Nacional, Luis Alberto de Cuenca, autor de Héroes de papel, se propuso conmemorar el centenario del cómic al tomar posesión del cargo, a partir de las revistas y libros depositados en el centro. La desaparición temporal de la sala, la única del museo con contenido ideológico, se ha interpretado como una actuación frente a dichas propuestas, aunque Luis Alberto de Cuenca afirma que 11 no hay intencionalidad política y sí una falta de espacio".El comisario de la exposición Tebeos: los primeros 100 años, Antonio Lara, autor de El apasionante mundo del tebeo, ha seleccionado unos 200 documentos originales de la época, en su mayoría de la Biblioteca Nacional, junto con otros de las hemerotecas municipales de Madrid y Barcelona, "en una labor de pesquisas policiales en depósitos y almacenes". La muestra bibliográfica aporta también una veintena de planchas originales de distintos dibujantes y guionistas.

Un recorrido cronológico y temático es la propuesta de Antonio Lara, junto con el coordinador, Alfredo Arias, y el arquitecto Jesús Moreno, quien ha situado frente a las vitrinas donde aparecen portadas y páginas de revistas y libros un segundo decorado de madera con siluetas y escenarios de los personajes más conocidos, desde El Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar a Makoki.

Los antecedentes del tebeo, en los suplementos de color de las ediciones dominicales de periódicos norteamericanos a partir de 1896, y las publicaciones satíricas y políticas del siglo XIX introducen el contenido de la exposición. La revista Pinocho destaca entre los materiales vinculados a las vanguardias de los años veinte, donde la historieta gráfica se forma en el semanario festivo infantil TBO, que da origen a un género artístico, y otras revistas como Macaco y Gutiérrez, donde aparecen dibujantes y escritores como Cípisso, Xaudaró, Mihura, Tono, K-Hito o López Rubio.

En los años treinta se coloca la influencia del tebeo americano, en series de héroes como Terry y los piratas, Tarzán o Flash Gordon. La guerra civil está dominada por Flechas y Pelayos, cuyas versiones oficia les se prolongan en la primera posguerra. "Los héroes americanos tienen un éxito que des troza la influencia tradicional, que había conseguido un estilo autóctono reconocido en el sentido del color y reflejo de las vanguardias", declara Antonio Lara. "En la guerra, los tebeos fueron armas de combate por los dos bandos por su sentido propagandístico. En el bando nacional se quedaron los mejores profesionales y Barcelona era el centro editorial. Después, la larga noche del franquismo estableció una censura rígida, sobre todo en la representación del cuerpo humano, y más todavía el femenino".

Estilo Bruguera

Es el tiempo de silencio en la secuencia del montaje de la exposición, donde sobresale la aparición de Chicos, en San Sebastián, en 1938, editado por Consuelo Gil, donde, hasta 1949, pasaron dibujantes como Freixas, Blasco, Figueras, Hernández Palacios, Blanco, Hidalgo. Es el tiempo también del cuaderno de aventuras y del estilo Bruguera. Los años cincuenta dan paso a otras colecciones en los sesenta y Ios cruciales setenta", con la transición, que se convierte en la década siguiente en el boom del cómic y el posterior crack, que afecta a la muerte de revistas y la salida de dibujantes a las editoriales extranjeras.Lara elogia "la creatividad impresionante de la editorial Bruguera" y está convencido de que el tebeo "es un espejo absoluto de la realidad; nada escapa a su tiempo". "Es la otra vertiente, frente a la gran historia se sitúan los héroes menudos y sin pretensiones. Todavía se habla del Capitán Trueno, de Carpanta o de las Hermanas Gilda. Son el espejo fiel en unos casos y deformante en otros; la otra cara de la vida cotidiana".

Además de los contenidos, destaca el desarrollo tecnológico aplicado a las publicaciones y el éxito de los profesionales en el extranjero. "Si falla la industria no es por falta de creadores". Lara opina, ante la crisis actual, que el público no ha respondido y que "los mangas japoneses han devorado el mercado", aunque espera que la nueva generación de dibujantes sepa llevar la calidad a los nuevos instrumentos informáticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de enero de 1997