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El progresista "intolerante"

El libro del profesor Quintana hace una elocuente comparación entre progresistas y conservadores: "El progresista no suma; únicamente suple o reemplaza. Vive del momento presidente; ignora su origen. (...) Su patrimonio personal es efímero, pobre, frágil o endeble, voluble, inestable, versátil e inconsecuente. Por eso su personalidad es superficial, desarraigada, irreflexiva, dependiente, inestable, agitada, extravertida, inconsciente, frágil, huidiza, intolerante, desprovista de criterios sólidos o referentes, carente de sentido"."La personalidad del conservador (...) es sólida, densa y rica, consistente, firme, tolerante, orientada por criterios sólidos, serena y estable, introvertida, coherente, llena de sentido.".

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