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Una muestra resume la relación de César Manrique con Nueva York

Una selección de la obra plástica de César Manrique, entre la que se cuentan cuadros y collages donados por la galería neoyorquina Catherine Viviano; críticas dedicadas a las exposiciones del artista durante su estancia en Nueva York; una reproducción de su taller pictórico en Lanzarote e innumerables cartas, fotografías y artículos integran la exposición César Manrique. Nueva York, que acaba de inaugurar la fundación que lleva su nombre.Articulada en cuatro espacios -Nueva York, Lanzarote, pintura e imágenes-, la muestra está concebida como reflejo de la bipolaridad territorial y cultural en la que César Manrique se mueve en los sesenta, cuando alterna su estancia entre Manhattan (1964-68) y su isla natal. Fueron años decisivos en la vida del artista, que toma la decisión de trasladarse a Estados Unidos tras la muerte de su compañera Josefa Gómez y, posterionnente, se traslada definitivamente a Lanzarote, donde ha concebido ya. los proyectos espaciales que la convertirán finalmente en símbolo de su arte -los Jameos del Agua, el Mirador del Río, el Jardín de Cactus o su casa de Tahiche, hoy Fundación César Manrique-. El impacto visual y la impregnación estética y cultural que recibe en Nueva York alimentan su lenguaje creativo, su campo artístico y su visión del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de noviembre de 1996