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Ignasi de Solà-Morales critica la arquitectura de Foster y Rogers

El arquitecto Ignasi de Solá Morales criticó ayer la arquitectura hig-tech que realizan estrellas de la disciplina como Norman Foster o Richard Rogers - por considerar que es "una exasperación del funcionalismo" que, en su opinión, ahora ya no tiene ningún sentido.

Solá-Morales inauguró ayer el curso de la escuela barcelonesa de diseño Eina con una conferencia en la que reflexionaba sobre la forma como la arquitectura y el arte han entendido el cuerpo humano. En su opinión, en la cultura moderna conviven tres maneras de entender esta relación.

Una, que denomina epidérmica, procede del mundo burgués de mediados del siglo XIX y considera el cuerpo como un objeto de seducción y lo refleja con un arte representativo y una arquitectura ecléctica que sólo busca la satisfacción inmediata.

La segunda manera considera al cuerpo una máquina medible y sustituible por cualquier tipo de prótesis. Enlaza con la tradición de las vanguardias y la arquitectura funcionalista, cuyo extremo actual es el high-tech, que aboca directamente a la desaparición del cuerpo al manipularlo y fragmentarlo en fórmulas estanco.

Por último, Solà-Morales defiende la necesidad de que la arquitectura se inspire en las experiencias artísticas -como las de Duchamp, Beuys o Rebeca Horn- que recuperan el cuerpo desde otros ángulos que no excluyen el inconsciente, la pasión o el amor. En arquitectura, encuentra algunos ejemplos en las obras del arquitecto malayo Ken Yeang y del equipo Ushida-Finley.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de octubre de 1996