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"En Hollywood mandan los creadores", dice el director de Independence Day'

Roland Eminerich promociona la película que ya es el mayor éxito del año

"Una de las cosas que más me sorprendieron de Hollywood es que allí mandan los creadores. Los directores, actores y guionistas tienen más poder que los estudios". Quien esto dice es un director alemán, Rolland Emmerich, autor del mayor éxito de taquilla de la historia del cine, Independence Day, que lleva recaudados en Estados Unidos nada menos que 30.000 millones de pesetas y que se estrena en España el próximo viernes.

"Nunca he sido ambicioso. Considero un peligro el buscar el triunfo a toda costa, porque ello te bloquea y te quita perspectiva", dijo ayer Emmerich en Madrid, donde se encuentra promocionando la película junto al productor Dean DevIin. Cualquiera diría que esa pareja que pasea por un lujoso hotel, un alto desgarbado de pelo casi blanco (Roland Emmerich) y un moreno corriente de escaso interés (Dean DevIin), sean los responsables de uno de los más espectaculares éxitos de taquilla que se han conocido nunca enEE UU. Desde su estreno el pasado 3 de julio, Independence Day, la película que ha puesto de actualidad el peligro de los extraterrestre, ha recaudado 30.000 millones de pesetas, cuando su presupuesto fue de 9.000 millones de pesetas. "No nos va a afectar el éxito", dicen los dos.

Colaboradores desde hace años y creadores de Stargate, Emmerich y Devlin sienten debilidad por las catástrofes, los efectos especiales y la ciencia ficción, aunque se defienden afirmando que les gustaría algún día realizar una película intimista y de bajo presupuesto.

Independence Day es el primer filme de Emmerich que producen unos grandes estudios. "Se dieron cuenta enseguida de que el guión [escrito por los propios Emmerich y DevIin] era la verdadera estrella de la película, que no necesitaba de ningún nombre más para hacerla funcionar en taquilla", señaló su director.

Emmerich no piensa volver a Alemania, de donde emigró hace cinco años en busca de dinero. "En mi país son muy limitadas las posibilidades para hacer películas de género como yo quería. Quería presupuestos más grandes y una red de distribución como la que tienen en Estados Unidos. En Hollywood puedes hacer lo que quieras. Los estudios te necesitan. En Europa me pasaba al revés, tenía que estar rogando al Gobierno que me financiara las películas. En Hollywood yo estoy sentado y son ellos los que vienen. Y eso me gusta mucho más".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de septiembre de 1996