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"La guerra de Chechenia es comercial y por encargo", asegura Lébed"

Alexandr Lébed, secretario del Consejo de Seguridad, viajó ayer a Chechenia donde se entrevistó tanto con el mando militar ruso en esa república norcaucásica rebelde como con los líderes chechenos independentistas. Lébed declaró que ahora sabe quiénes son los culpables de que los guerrilleros hubieran podido tomar Grozni diez días atrás y advirtió que daría a conocer sus nombres y apellidos a su regreso hoy a Moscú. "La guerra de Chechenia es una guerra por encargo y comercial", dijo después de entrevistarse con los generales rusos ayer en Jankalá, la base militar ubicada a menos de diez kilómetros de Grozni. "Tengo muy claro quién inició los sucesos del 6 de agosto en la capital chechena, quién y por qué dejó pasar a los guerrilleros a la ciudad", manifestó.El secretario del Consejo de Seguridad -a quien el presidente Borís Yeltsin otorgó ante ayer amplios poderes para solucionar el conflicto en Chechenia- prometió "nombrar a cada uno de estos héroes" y anunciar algunos ceses en las instituciones federales que tienen relación con el conflicto checheno. "Hay que atraer a gente nueva" para encontrar una solución a la crisis actual, señaló Lébed, que hoy ha convocado en Moscú una conferencia de prensa para dar detalles sobre su viaje a Chechenia y anunciar las destituciones y nuevos nombramientos. Lébed también se reunió en Jankalá con el presidente de la vecina república de Ingushetia, Ruslán Aushev. Éste, como Lébed, es general y combatió en Afganistán. Los ingushes son étnica, lingüística y culturalmente afines a los chechenos, con quienes hasta 1991 formaban una república autónoma común. Acompañado por el ministro de las Nacionalidades y jefe de la delegación rusa en las conversaciones de paz, Viacheslav Mijáilov, Lébed fue ayer a Stáriye Ataguí, aldea donde se reunió con los líderes separatistas. Anoche no se conocían los detalles del encuentro y si había logrado un nuevo acuerdo con ellos.

Tiroteos esporádicos

El alto el fuego fue respetado ayer por las partes en conflicto y sólo hubo esporádicos tiroteos al este de Grozni. Los guerrilleros, dueños de la ciudad, se dedicaron a reforzar sus posiciones en los barrios del sur y del oeste de la capital chechena, mientras miles de civiles aprovechaban el cese de las hostilidades para abandonar Grozni. La situación de los refugiados es desesperada en muchas localidades. Así, en el suburbio de Stáraya Sunzha, actualmente hay cerca de 40.000 civiles que han huido de Grozni, a los que ahora se los trata de evacuar por un "corredor humanitario" a otros pueblos de Chechenia.Mientras tanto, en Moscú, el primer ministro, Víktor Chernomirdin, se esforzó por convencer a la opinión pública de que no existen fricciones entre él y el secretario del Consejo de Seguridad. "Todos debemos ayudar a Alexandr Lébed en la solución de las tareas que le ha encomendado el presidente", dijo Chernomirdin, quien subrayó que la situación en Chechenia es lo que más le inquieta. "Todos deben hacer cuanto puedan para solucionar la crisis chechena. Este no es el tipo de problemas en el que se puede organizar competiciones" entre los diversos órganos federales o los políticos, añadió refiriéndose a las presuntas rivalidades existentes tanto entre él y Lébed como entre éste y otros miembros del actual Gabinete. El Gobierno y el Consejo de Seguridad "forman un sólo equipo y trabajan en la solución de un problema común", subrayó Chernomirdin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 1996