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Lucha entre bastidores en el Kremlin

El régimen de Borís Yeltsin se caracteriza por tratar siempre de mantener el equilibrio de poderes entre los diferente personajes del Kremlin, de crear un sistema de contrapesos. Ahora la situación ha cambiado, ya que el objetivo de la búsqueda de equilibrios no es impedir que se le haga sombra a Yeltsin, puesto que él no podrá luchar por un nuevo mandato presidencial, incluso si su salud se lo permitiera, dado que la Constitución se lo impide.

Por ello, de lo que se trata ahora es de mantener el equilibrio entre los diferentes grupos. Esta tarea es urgente, ya que muchos observadores piensan que Yeltsin no llegan al final de su mandato. Los presidenciables hoy por hoy son tres: Víktor Chernomirdin, el actual primer ministro; Alexandr Lébed, secretario de Consejo de Seguridad, y Yuri Luzhkov, el alcalde de Moscú

La posición de Chernomirdin en el Kremlin es fuerte y se ha visto reforzada por el nonbramiento del liberal Anatoli Chubáis como jefe de la Administración presidencial, en que ha encontrado un poderoso aliado.

Chemomirdin representa el Gobierno los intereses de las ramas industriales extractoras en particular del gas y el petróleo.

Las otras alternativas

Yuri Luzhkov representa principalmente los intereses de grupos financieros -como Most- de la capital. Anteriormente, había en el Kremlin un tercer grupo de intereses, los del complejo de la industria militar, que representaban el ex viceprimer ministro Oleg Soskovets y el ex jefe de la Seguridad de Yeltsin Alexandr Korzhakov, pero éstos han sido expulsados de entorno presidencial y, por momento, no hay otros representantes de ese complejo.Entre estos grupos había contradicciones -que en alguna oportunidad salieron la superficie en forma de enfrentamiento directo-, pero ahora, entre los dos que quedan, hay señales de entendimiento.

Lébed, mientras tanto, representa los intereses ningún grupo de presión, y esto reside su mérito y su desventaja. El carismático general representa una aspiración de orden, un discurso nuevo, ruso y directo, no contaminado por los compadreos y corruptelas de los grupos de poder. De ahí que los grupos del Kremlin que representan intereses económicos ahora estén tratando de ganárselo. Chernomirdin ya lo dijo ayer: "Que no haya malentendios: no hay contradicciones con el Consejo de Seguridad ni con el general Lébed. Trabajamos en una tarea común: el bienestar de Rusia". A estos grupos les conviene hacer de Lébed su abanderado, ya que tiene muchas más posibilidades de ganar que el tecnócrata Chernomirdin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 1996