Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El único informe sobre el cámping Las Nieves sólo alude a "afecciones paisajísticas"

El único informe negativo en todo el expediente relativo al cámping Las Nieves, de Biescas (Huesca), está firmado a título particular por un funcionario del Servicio de Conservación del Medio Natural (Comena), del Gobierno de Aragón. El presidente de esta comunidad, Santiago Lanzuela, hizo alusión a él en las horas siguientes a la riada de la semana pasada, que se lleva cobradas 85 vidas y dos desapariciones. Pero, en realidad, ese escrito sólo cuestiona su instalación por "afecciones paisajísticas" por lo que propone la búsqueda de "un enclave alternativo". En ningún momento se refiere a la supuesta peligrosidad de la zona ni a su ubicación en el cono de deyección del barranco de Arás.

Los informes de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y el Comena, previos a la autorización del cámping Las Nieves, consideran la canalización del barranco de Arás una obra modélica de corrección hidrológica forestal y descartan la existencia de riesgos en el área, según la documentación técnica aportada por el Ejecutivo aragonés a la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Jaca, María Puy Aramendía Ojer. La licencia definitiva no planteaba ningún tipo de medidas. Tan sólo, una cláusula que exigía que entre el borde del barranco y el comienzo del cámping se dejara un espacio de siete rnetros de anchura por si hubiera que realizar alguna obra en el futuro.El expediente tiene su origen en 1985, cuando Luis Bardají, el propietario del cámping, y el Ayuntamiento de Biescas iniciaron los trámites para la cesión del terreno, un monte de utilidad pública y de propiedad municipal en el término de Mondurrey, pero cuya gestión correspondía a los servicios de agricultura del Gobierno aragonés. En 1986, el socialista Enrique López, entonces consejero de la Diputación General, la firmó a la vista de que los informes jurídicos era favorables. Santiago Marraco, con posterioridad director general del Icona, presidía el Ejecutivo.

Simultáneamente, la corporación municipal, gestionada por el también socialista José Gracia, inició los trámites ante la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio para lograr la recalificación del terreno, dado que no era urbanizable. En la tramitación hubo informes de distintos departamentos de las consejerías de Ordenación del Territorio, Agricultura e Industria, Comercio y Turismo. Todos, favorables.

Las aguas residuales

Las únicas dificultades que encontró Bardají tuvieron relación con el tratamiento y la eliminación de las aguas residuales, dado que el artículo 14.3 del decreto 54/1984 de la Diputación General sobre campamentos de turismo y establecimientos dedicados a este fin, vigente entonces, exigía que la red de saneamiento estuviera conectada a la general. De lo contrario, debía instalarse un sistema de depuración propio que convirtiera los residuos en inocuos y excluyera el vertido de las aguas negras a los ríos o los lagos. Pese al tiempo transcurrido desde su apertura, el cámping no cumplía ninguno de estos requisitos, como tampoco el referente al número mínimo de servicios higiénicos.Según el apartado a del artículo 7 de la misma ley, "no podrán instalarse cámpings en terrenos situados en ramblas, lechos secos o torrentes de ríos y en los susceptibles de ser inundados, así como en, aquéllos que por cualquier causa resulten peligrosos o poco saludables". Un decreto de 1990 añadió que "la apreciación de tales extremos se basará en informes técnicos del órgano administrativo competente". Los de la CHE y el Comena son tajantes al excluir cualquier riesgo tras las importantes obras de corrección hidrológica acometidas en el Arás. Incluso Protección Civil dejó en 1985 el barranco fuera de las zonas consideradas como de carácter peligroso.

La autorización definitiva para el cámping la rubricó en 1988 Luis Acín, consejero de Industria, Turismo y Comercio y que pertenecía al Gobierno de coalición Par-PP que presidió Hipólito Gómez. A su vez, el Ayuntamiento de Biescas estaba dirigido, cuando concedió la licencia de obras, por Agustín Ramón, de IU, que se había presentado a la cabeza de una candidatura independiente. Así, pues, fueron dirigentes autonómicos y municipales de los cuatro primeros partidos aragoneses los que firmaron los diferentes permisos, sin que en ningún caso aparecieran informes contradictorios.

La cesión del terreno se autorizó por 30 años. Bardají debía abonar un cánon anual ligeramente inferior a las 400.000 pesetas y revisable según el IPC. Tanto respecto a ella como a la entrega de la licencia no hubo recursos administrativos ni judiciales.

El puente de Yosa no se tapó

En el estudio de la cuenca del Arás realizado por el Ejecutivo regional, recogido en el expediente, se recalca que, "aunque en 1965 concluyeron los trabajos de corrección hidrológica forestal", entre 1980 y 1985, justamente antes de la instalación del cámping, se construyeron dos nuevos diques de Contención, junto a las localidades de Aso y Yosa, que se sumaban a los 42 construidos en los años 40 y 50. A ellos se agregaba "la canalización final en un tramo de 1.350 metros, mediante la construcción de 72 resaltos". Las medidas de seguridad adoptadas, consideradas absolutas, se cornpletaron con una reforestación para "estabilizar la ladera de la margen derecha", la de Las Nieves.La juez Aramendía ya cuenta ahora con un informe del Gobierno que preside Lanzuela y otro del ingeniero de montes Natalio Camacho, pedido por el primero como experto independiente, y se halla a la espera del de la CHE.

En los documentos que posee figuran algunos datos diferentes a los que se barajaron tras la catástrofe. La lluvia y el granizo caídos el pasado día 7, cifrados oficialmente en 170 litros por metro cuadrado, corresponden a la capacidad máxima del observatorio pluviométrico de Aso, pero éste se desbordó antes de que concluyera la tormenta, por lo que serían más.

Asimismo, se descarta que el puente de Yosa se taponara con piedras y troncos dando origen a la tragedia. Fue arrasado directamente por las aguas, debido a su volumen y fuerza, sin que hubiera ningún represamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de agosto de 1996

Más información

  • El escrito lo firmó, a título particular, un funcionario de Conservación del Medio Natural